No se requiere mucho esfuerzo para saber que están causando sensación; tampoco, que por siglos han sido importantes. Cara llena de luz y alas enormes, han sido sinónimos de amor y de paz, de guerreros y de transmisores de luz o de mensajes para el mundo.
Lo cierto es que, los ángeles -míreseles por donde se les mire- causan curiosidad, simpatía, amor y, a veces, hasta temor en algunos.
Pero ¿qué es un ángel?, ¿por qué generan tanta curiosidad en estos días?, ¿por qué existe una disciplina que los estudia?
En torno de estas preguntas surgen actualmente muchas respuestas, y es que la marca de esta nueva etapa de "resurgimiento angelical" es precisamente que al mismo número de preguntas se da el doble de respuestas.
En un principio se tiene claro -y en esto coinciden sus estudiosos y religiosos de distintos credos- que los ángeles son mensajeros de Dios, criaturas espirituales que se mueven en una dimensión distinta de la de los hombres.
Así lo explica la angelología, rama de la teología cristiana que estudia el misterio de la ángeles, según explicó el presbítero Walter Howell, de la parroquia de San Miguel de Escazú.
Igual opinión expresa Gabriela Arrieta, directora de la Casa del Ángel y estudiosa de la angelología, quien considera que en los ángeles -en el nuestro en particular- "tenemos al mejor amigo, a nuestro hermano mayor".
La historia de otras religiones, distintas de la católica, también hablan de su existencia.
Los judíos, por ejemplo, confirman la existencia de un ángel llamado Metatron, quien, según los antiguos, detuvo la mano de Abraham cuando este iba a sacrificar a su hijo Isaac.
La tradición árabe, por su parte, asegura que Isarafel y Gabriel fueron dos ángeles que, durante tres años, estuvieron junto a Mahoma, iniciándolo en el trabajo de profeta.
Igualmente, los mormones afirman que el ángel Maroni fue el encargado de revelar, en 1823, a Joseph Smith -iniciador de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días- el lugar donde se hallaban sepultadas las tablas de oro con inscripciones, que fundamentan su credo.
El reciente interés por el tema de los ángeles está en todas partes. Lo vemos en grupos organizados que disfrutan de compartir sus experiencias, en la música , en el cine, en la literatura y hasta en las series de televisión Camino al cielo y El toque de un ángel.
Esta curiosidad es lo que, según estudiosos, ha llevado a que, de pronto, gente sin conocimientos trate de sacar algún provecho del interés de otros.
"Yo no creo que se trate de un boom porque esto es un tema con muchos años. Lo que pasa es que hay gente que ha querido mezclarlo con cosas como el esencialismo y el espiritismo, que nada tienen que ver, ni ayudan al conocimiento verdadero y sincero de lo que es un ángel", señaló Arrieta.
Igual criterio expresa el padre Howell, para quien esos movimientos tienen partes buena y mala.
"No veo nada de malo en que la gente entienda que Dios dispuso de un ángel para uno y que este puede ayudarlo muchas veces en el nombre del Padre, pero sin mezclar la cosas con espiritismo, tarot y horóscopos, porque esta realidad toma entonces otras dimensiones, que no agradan tanto al Señor", explicó.
La referencia es puntual y señala al movimiento que se conoce como Nueva Era, para el cual el estudio y contacto con los ángeles se hace mediante la meditación y la adoración, punto que ni el catolicismo ni la angelología comparten.
Dulces compañías
Los ángeles son intermediarios entre el hombre y Dios; por lo tanto, no se les debe adoración.
La angelología coloca a los ángeles en tres esferas o jerarquías: en la primera, y más cercana a Dios, están los serafines, querubines y tronos; en la segunda, dominios, virtudes y potestades; en la tercera, principados, arcángeles y ángeles.
Los arcángeles que aparecen en diversos episodios bíblicos son tres: Gabriel (que significa "Nuncio de Dios"), Miguel ("¿Quién como Dios?") y Rafael ("Medicina de Dios").
Los ángeles de la guarda o ángeles custodios, que se ubican en la tercera esfera, son los más cercanos a la Tierra; de ahí su capacidad mayor de estar con los humanos.
Cada una de las personas tiene un ángel particular. Esto se fundamenta bíblicamente en Mateo 18,10: "Mirad que no despreciéis a uno de esos pequeños porque en verdad os digo que sus ángeles ven de continuo en el cielo la faz de mi padre."
Nota: Este artículo se complementó con informaciones disponibles en Internet.