A pesar de la mortal explosión que sacudió la capital olímpica la madrugada del sábado, y a pesar de que un cielo negro lloró en abundancia sobre el estadio de atletismo, el público acudió en masa a la segunda jornada del deporte rey, en la que la dos veces medalla de oro en heptatlón Jacky Joyner-Kersee se retiró.
A pesar de que numerosas calles y rutas de la ciudad estaban bloqueadas y con un impresionante despliegue policial y militar, los Juegos, como indicó el Comité Olímpico Internacional (COI), continuaron, guardándose un minuto de silencio por la tragedia.
Para terminar de estropear la jornada, luego de apenas media hora de rondas de 100 metros vallas del heptatlón, una intensa lluvia hizo que se aplazarán las pruebas.
Dio tiempo, desafortunadamente, para que la baluarte del atletismo femenino estadounidense, la veterana y laureada Joyner-Kersee diera un traspié que le significó despedirse de la prueba en la que se coronó campeona en los dos últimos Juegos.
Quedaban dos vallas para que la atleta cruzara la línea de llegada cuando al apoyar su pierna derecha en el suelo se lastimó y entró en la meta dando muestras ostensibles de dolor.
Se quejaba de su muslo derecho, en el que llevaba un vendaje, y que fue el mismo que la hizo sufrir y dudar durante las selecciones norteamericanas en este mismo estadio hace un mes, cuando terminó el heptatlón en segundo lugar, un hecho raro.