Manila, 18 feb (EFE). La mayoría de las 3.000 personas que residían en San Bernardo siguen desaparecidas, cuando han transcurrido 24 horas desde que un alud de tierra sepultara este pueblo de la isla de Leyte, a unos 650 kilómetros al sureste de Manila.
El número de las víctimas mortales varía según la fuente consultada, pues los equipos de rescate dicen que han recobrado 33 cadáveres mientras que la Oficina de Defensa Civil de Leyte sólo tiene contabilizados 22 cuerpos sin vida a las 10.00 hora local (2.00 GMT).
Los equipos de rescate, que deben trabajar con manos y palas, han salvado además a cerca de 60 personas.
Las barriadas de Guinsajogon, Sug-angon y Kabakan, de San Bernardo, son las más afectadas y se encuentran total o parcialmente sepultadas por toneladas de barro.
En concreto, de los más de 300 edificios que había en Guinsajogon, la mayoría casas de madera y techos de zinc, sólo se han salvado de la catástrofe tres viviendas.
En Guinsajogon había una población de unas 1.850 personas y se teme que casi todas hayan perecido, dado que por ahora sólo hay contabilizados 57 supervivientes.
En esa barriada también había una escuela elemental cuyos profesores y alumnos, entre 250 y 300 personas, se encontraban en clase cuando el alud de tierra se llevó el centro.
La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, prometió ayer a las víctimas que la ayuda les llegaría en menos de 24 horas. EFE
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