Aunque quizás no lo reconozca, usted de seguro lo ha visto al volante de un lujoso taxi “pirata” al que llaman El Titanic.
O tal vez, mientras entrevista a los miembros de la Selección Nacional enfundado en su inseparable chonete y el inconfundible "sí, cómo no", por muletilla.
Él es el mismo tipo que presenta un noticiario en donde le mueven el piso a cualquiera a punta de bombazos y sí, aquel calvito simpaticón que salía a menudo en la tele y en enormes vallas publicitarias para motivar al público a realizar hipercompras.
Se llama Mauricio Astorga Jiménez, un joven de 29 años, afable, de buenos modales, quien desde muy temprana edad se casó con la actuación y convirtió el teatro en su segundo hogar.
El efecto masivo que posee la televisión lo ha transformado en poco tiempo en una figura fácilmente reconocible por su trabajo como productor de los segmentos cómicos del espacio En vivo, que se transmite por Canal 7 diariamente a las 6:30 p. m.
Morgan el "pirata" y Benito Losetodo son dos de los personajes que más han calado en el gusto del público de En vivo.
Sin embargo, la labor de Astorga en materia de actuación, producción y como guionista, supera ya los tres lustros.
Fue en su natal Puntarenas, a los 13 años de edad, que Mauricio se inició en el teatro por medio de talleres que se impartían en la Casa de la Cultura local.
Es también con el apoyo de esta institución que funda el grupo de teatro independiente Vías, al lado de sus compañeros de colegio Carlos Martínez y Yanina Ruiz.
"Nos interesaba decir cosas y llevar mensajes a nuestros propios compañeros", recuerda Mauricio sobre la génesis de una agrupación que ya cuenta con 14 años de existencia y en la cual continúa fungiendo como director.
Astorga considera la influencia de sus abuelos y de su madre un aspecto determinante en ese amor suyo por las artes, pues además de criarse con ellos, le entusiasmaba acompañarlos a las actividades artísticas de aquel entonces.
Es así como -una vez concluida la secundaria- Mauricio optó por la carrera de Artes Dramáticas en la Universidad de Costa Rica.
A partir de ahí, el trabajo no le ha faltado.
Tanto que sería largo de reseñar todas aquellas compañías teatrales en las que Mauricio ya dejó su huella plantada y el sudor desperdigado sobre las tablas.
Más recientemente, Un viejo con alas, del grupo Punto Cero, es la obra que más satisfacciones le ha deparado.
Por ella recibió el Premio Nacional Aquileo Echeverría (2003) como mejor director, además del reconocimiento a Punto Cero como mejor grupo de teatro.
En la actualidad, participa en el elenco del grupo Ubú, con la obra La mujer que cayó del cielo, en el Teatro Dionisio Echeverría.
Gracias a la tele
Fueron María Torres, Marcia Saborío y Wálter Fernández quienes llevaron a Mauricio Astorga al mundo de la pantalla chica cuando lo llamaron para incorporarse al equipo de guionistas del desaparecido programa Caras vemos.
Posteriormente participó en programas como Operación Zapote , en Canal 7; Expedientes CR-O6, con Ignacio Sánchez en Repretel; Arriba el telón, en canal 13, y formalmente como productor en la segunda versión del Chinamo (2003-2004), en que se encargó de los chinaokes y la cámara escondida.
Sobre su paso por la televisión, el actor lo valora como una experiencia enriquecedora.
Según Astorga, la actual generación de actores es afortunada porque antes se veían obligados a trabajar extras en cualquier otra cosa, además del teatro.
"Ahora podemos hacer comerciales y trabajar en series televisivas que te mantienen en un fogueo permanente en la creación de personajes", asegura.
Mauricio considera que el trabajo en la pequeña pantalla es sin duda una gran oportunidad para que el medio teatral crezca.
Al respecto, señala el aporte que los teatreros pueden hacer a un medio masivo como la televisión, cuya audiencia supera fácilmente la que cualquier actor puede acumular a lo largo de su carrera.
"Me parece importante por la formación, la sensibilidad y ese deseo de querer decir cosas que tenemos la gente de teatro", afirma.
Astorga está convencido de que aún dentro de la liviandad de un programa, es posible dejar un mensaje positivo y aportarle algo al televidente.
Y allí está, defendiendo su trabajo en el programa En vivo y capeando las críticas que se le han hecho al espacio.
Tal vez la más fuerte es la falta de originalidad.
"El bombazo no se copió sino que fue casualidad que apareciera en otro programa", dice Astorga.
"Desgraciadamente -argumenta- hay fórmulas de humor que se parecen".
Otra defensa que esgrime el productor es la gran oferta de programas, lo que propicia coincidencias, como por ejemplo, el movimiento de cámaras empleado en ese mismo segmento.
Astorga confiesa que le sorprendió darse cuenta de que también era utilizado por otra comedia.
Sin embargo, por encima de los cuestionamientos, Mauricio Astorga no duda de que el público ha aceptado bien a En vivo, y para ello existe una buena razón:
"De alguna forma, aunque se parezca en algunas cosas a otros programas, tenemos algo que no lo va a tener ningún otro y es que el nuestro es costarricense", afirma.
Y añade: "ningún otro programa cómico se va a preocupar por nuestra Selección de Futbol, y nuestros problemas políticos y sociales".
En todo caso, con o sin televisión, Mauricio seguirá haciendo lo que toda su vida ha disfrutado.
Su existencia estará ligada a la actuación, los escenarios y al público, con la misma fidelidad que profesa un enamorado.
Uno que promete entrega incondicional a su amada pasión. . . hasta que la muerte los separe.