"Prefiero estar detrás de la cámara" dice Maureen Jiménez, quien ha intimado con esta desde varios ángulos: como actriz, como animadora y presentadora de televisión y ahora como cineasta. Desde ahí dio vida a la película Mujeres apasionadas, el primer largometraje centroamericano dirigido por una mujer. Además, ella intervino en la gestación de esta criatura desde el puro inicio, pues junto a Claudia Barrionuevo escribió el guión.
Ahora que la cinta está a punto de estrenarse el próximo viernes 28 de marzo en los cines nacionales, Maureen habla sobre lo que ha sido esta y otras experiencias de su vida.
¿Quería ser actriz?
- No, desde que tenía 5 años soñaba con ser bailarina. Lo de la actuación fue después, cuando en la universidad descubrí que se me había hecho tarde para ser bailarina. Tenía 22 años. Entonces decidí entrar al Taller Nacional de Teatro, para llenar el vacío que me había dejado la danza.
¿Qué experiencias interesantes tuvo en teatro?
-Fueron pocas, pero sustanciosas. Trabajé con el maestro, ya desaparecido, Oscar Fessler y con él montamos Educando a Rita , que significó mi debut como actriz en el teatro. Luego tuve la oportunidad de trabajar en un montaje-taller con el grupo Malayerba, del Ecuador, en el que se llevó al escenario Jardín de Pulpos .
¿Quienes la enseñaron a actuar?
Charo Frances y Aristides Vargas, directores del Malayerba, y Oscar Fessler. Ellos fueron mis grandes maestros de actuación, me hicieron crecer, amar y respetar el trabajo del actor.
¿Y en la televisión cómo ha sido su historia?
Tuve la oportunidad de participar en los mejores años del Canal 13, sus cuatro primeros. Recibí capacitación de la gente de Televisión Española que me formó en producción, animación y locución. Trabajé cuatro años como animadora en programas como: Antorcha , Buenas Tardes Familia , el noticiero y en algunos programas especiales. "Luego actué por año y medio en la serie El Barrio , y también he hecho dirección en las serie El Barrio y La Plaza .
¿Cómo llegó al cine?
Llegué como asistente de producción de Oscar Castillo en el primer largometraje que se hizo aquí, La Segua , en 1984. Eso fue lo más determinante dentro de mi carrera profesional, pues en ese momento decidí que buscaría los medios para salir a estudiar cine a Europa, y también fue durante ese rodaje cuando empecé a soñar con dirigir, algún día, una película.
¿Cómo fue su encuentro con la cámara?
Es curioso, tengo dos tipos de encuentros. El primero fue delante de la cámara, en la televisión, como animadora, como presentadora y como actriz en la teleserie El Barrio y en la película Eulalia . El otro ha sido detrás de la cámara, dirigiendo documentales, las teleseries El Barrio y La Plaza y ahora mi primer largometraje Mujeres apasionadas. Han sido encuentros siempre placenteros, aunque creo que prefiero estar detrás. Ahí tengo el poder de crear todo, de controlar desde los encuadres hasta los movimientos de la cámara. Puedo elegir lo que quiero mostrar al espectador y también cómo contar la historia.
¿Esa doble vida que ha tenido con la cámara la ha ayudado ahora que está dirigiendo?
El hecho de ser actriz me hace la tarea de dirección más fácil, pues conozco las dificultades reales a las que se enfrenta un actor, o una actriz, a la hora de crear un personaje, manejo un lenguaje común con ellos.
¿Qué es lo que más le atrae del cine?
Las posibilidades infinitas que le brinda a uno como creador. Una misma escena, con los mismos actores, con los mismos elementos de utilería y escenografía; puede ser narrada de muy distintas formas, adquirir cada vez una atmósfera diferente, valores, significados y perspectivas distintas. Eso, gracias a que la cámara permite elegir libremente cómo narrar la escena.
¿Cuándo empezó a madurar la idea de hacer un largometraje?
Desde que regresé de estudiar cine en Francia. Y creo que madurar es la palabra correcta, por que cuando uno sale de la escuela de cine, sueña con hacer un largometraje, pero para hacerlo hay que tener experiencias previas, que le vayan dando las armas para lograrlo. En mi caso particular pude adquirir oficio como directora en El Barrio y La Plaza . Y, cuando hablo de oficio, me refiero a tener cuatro días de filmación para sacar un capítulo por semana en la televisión nacional, hablo de participar en la elaboración de los guiones, en la edición y la mezcla de cada capítulo, en la creación de los personajes y en las historias. También hablo de tener, por ejemplo, 16 actores a mi disposición para hacer mis armas en la dirección de actores. Todo eso se vuelve importante a la hora de dirigir un largometraje.
¿Cómo logró superar los obstáculos?
Trabajando.
¿Es más duro para una mujer?
Nada más alejado de la realidad. El cine no tiene sexo.
¿Cómo contribuye su película al desarrollo de la mujer?
La película muestra mujeres profesionales, económicamente independientes, dueñas de sus decisiones, responsables de sus actos, que ejercen su sexualidad con plena libertad y conciencia. Hacia el final aparecen más solidarias, menos competitivas entre ellas mismas, como yo creo que deberíamos ser las mujeres en general.
¿Cree que aborda un tema local o es de carácter universal?
La infidelidad, la búsqueda del amor, el engaño, la traición, el perdón son temas y valores universales, y son los que están presentes en Mujeres apasionadas .