
Hollywood Watch. The New York Times Syndicate.
En junio, él y su esposa Luciana recibieron en este mundo a su hija Isabella. La nueva cinta de Damon, The Departed –de Martin Scorsese–, fue aclamada por la crítica, ha sido un éxito de taquilla y ha dado origen a rumores sobre su posibilidad de obtener el Oscar. Y recientemente se estrenó, el 22 de diciembre, otra cinta de gran relieve, The Good Shepherd , de Robert de Niro.
“Es solo un año más, en verdad”, dice Damon riendo, y mostrando una brillante sonrisa, mientras se prepara para una conferencia de prensa en Nueva York para promocionar este último filme.
¿Qué se siente ser un flamante padre? “Maravilloso. Excelente. Ha sido increíble. En realidad no admite descripciones. No sé bien cómo hablar de esto. Siento que ahora soy miembro de un club que ni siquiera sabía que existía. Simplemente es maravilloso”, responde Damon.
“Los demás siempre me estaban mostrando la foto de sus bebés o me pedían que los cargara, y yo pensaba: 'Váyanse al diablo con esto. No quiero ni tocar a su hijo. Déjenme en paz”, dice riendo. “Pero ahora definitivamente me encanta”, comenta el actor.
“Al principio tenía miedo, pues estaba muy impaciente de que mi hija ya tuviera dos años. Ya quería que empezara a hablar y a caminar y trastabillar por todas partes, pero no me daba cuenta de cuánta personalidad tienen los chiquitos recién salidos del cascarón”, admite.
El otro bebé de Damon por ahora es The Good Shepherd . Aunque se cambiaron los nombres y se combinaron personajes de la vida real para proteger tanto a los inocentes como a los culpables, la película relata la historia verdadera del fundador de la Agencia Central de Inteligencia.
Damon interpreta a Edward Wilson, joven brillante y frío que es elegido para servir a su país, trabajando para la Oficina de Servicios Estratégicos, antecesora durante la guerra de la CIA.
A través de los años, Wilson sacrifica casi todo, incluso la relación con su esposa (Angelina Jolie) y sus hijos (Austin Williams y Eddie Redmayne), para cumplir su tarea de evitar guerras y proteger a Estados Unidos.
El director y también estrella de la película, Robert de Niro, le pidió a Damon, joven carismático que suele ser un intérprete animado, que le bajara el tono a su personaje. La tarea más difícil, dice Damon, fue encarnar la falta de emociones del personaje, sin quitarle la parte humana para que el público quisiera verlo durante casi tres horas.
“Yo estaba nervioso por eso y creo que con otro director yo hubiera cedido a ese miedo, y hubiera indicado más, hubiera presionado más y hubiera sido un poco más exagerado. La realidad fue que él solo me insistió en una absoluta honestidad emocional y sutileza todo el tiempo, y él simplemente se niega.
Creo que algo de lo que ciertamente he sido víctima en el pasado es que, como también soy escritor, veo cada escena y destruyo el libreto y pienso que esa escena está en la película por tal o cual razón, y que el público necesita llevarse esto”, dice.
Agrega que “como guionista lo puedo hacer, pero como actor, eso es mortal. No se puede pensar en esos términos, pues de lo contrario acabaríamos solo haciendo caras e indicando y, a fin de cuentas, perdiendo la película pues la gente no nos va a creer lo que estamos haciendo”.
“Bob insistió mucho en un naturalismo y un realismo absolutos. Él estudia la conducta humana. Nunca he visto a un actor tan famoso como él entrar en una habitación y hacer lo que él hace, que es simplemente desaparecer. Desaparece definitivamente y se sienta y observa a todos. El ve absolutamente todas las interacciones”, afirma.
Según Damon, “algunos actores se vuelven famosos y acaban haciendo imitaciones de sus propias actuaciones o imitaciones de lo que ellos creen que hace la gente en determinadas circunstancias. Muy pocos se sientan a observar con el rigor necesario para encarnar a otras personas de manera sutil, matizada y muy real”.
De Niro aplicó esa misma estrategia a la dirección, agrega el ya consagrado Damon.
“El solo me decía: 'Actúa la escena por su absoluta honestidad y de momento a momento, y no te preocupes de nada más”.
El año estelar del 2006 para Damon es la continuación de una impresionante racha de buena suerte, éxito y aclamaciones. No ha dejado de trabajar desde la gran oportunidad que tuvo en Good Will Hunting (1997), por la cual fue candidato a un premio de la Academia al Mejor Actor y, junto al también actor Ben Affleck, recibió el Oscar al Mejor Libreto Original.
Lo hemos visto en algunos grandes éxitos, como Saving Private Ryan (1998), Ocean's Eleven (2001) y The Bourne Identity (2002), así como en papeles más afilados como Dogma (1999), The Talented Mr. Ripley (1999), All the Pretty Horses (2000), Gerry (2002) y Syriana (2005). Y para demostrar que también puede con el peso de una serie, ha estelarizado The Bourne Supremacy (2004) y The Bourne Ultimatum , programada para el 2007.
“Entre esas dos películas de Bourne, hice Syriana , The Departed y The Good Shepherd “, precisa Damon. “Cuando firmé el contrato de The Departed , pensaba que no iba a ser un éxito, pues las películas de Marty por lo general no dejan mucho dinero. Así que pensé que, encajada entre las películas de Bourne, tenía la oportunidad de hacer la película que realmente quería hacer, que quizá fuera un poco más desafiante”, comenta el actor.
“La de Syriana ciertamente es una historia más desafiante y me dio mucho gusto ser parte de ella. Estoy muy orgulloso de esa película. The Departed , claro, nos sorprendió a todos por lo bien hecha que está”, afirma.
“Tengo una oportunidad muy limitada de elegir ciertas películas y estoy contento con las decisiones que he tomado hasta ahora. Pero esto no dura para siempre. Yo he permanecido. Es como respirar un aire enrarecido por poco tiempo y después hay un flujo y reflujo hacia todo”, dice.
Por otra parte, Damon, entre cuyas próximas cintas está el drama Margaret y Ocean's Thirteen , podría quedarse por mucho tiempo más si sigue eligiendo sabiamente sus cintas y mantiene controlado su ego.
“Siempre he tenido cuidado, pues esto no dura. Nunca he querido que me arrastren con eso, pues uno se vuelve flojo, empieza a irse a la segura o a tratar de proteger su campo”, dice.