Masako acudió con su esposo, el príncipe heredero Naruhito, a una ceremonia organizada por la ONU, indicó una fuente oficial.
Es la primera vez que la princesa -que alimenta regularmente las interrogantes sobre su salud y la sucesión imperial-, se muestra en público desde comienzos de enero. Oficialmente, la enfermedad de la princesa fue calificada de "problema de adaptación" a las obligaciones protocolarias de la rutina imperial japonesa.
La figura de la princesa suscita la simpatía de la opinión pública aunque ha desencadenado alguna disputa en el seno de la familia del príncipe heredero.
Masako, de 41 años, una mujer políglota diplomada por la Universidad de Harvard, renunció a una carrera diplomática brillante para casarse con el príncipe heredero de Japón, en el año 1993.
No hay duda de que se encuentra bajo la presión de miles de tradicionalistas acérrimos para que dé a luz a un príncipe heredero varón, tras diez años de matrimonio y varios embarazos interrumpidos. Por ahora sólo ha dado a luz a una niña, Aiko, en el año 2001.
La sociedad japonesa podría ayudar a que se cambien las normas que rigen la sucesión imperial que no permiten una mujer en la corona. En una encuesta se manifestó a a favor de una monarca.