México. EFE La música grupera en México vive uno de sus momentos más amargos, acosada por la violencia, que en los últimos cuatro meses se ha cobrado la muerte de tres miembros de este popular género, dos cantantes y el hijo de un famoso intérprete.
Esta tragedia sobre los gruperos, que generalmente interpretan corridos norteños, que incluyen temas del narcotráfico, comenzó a escribirse el pasado 26 de agosto, cuando Joan Sebastián ofreció un concierto en el condado de Hidalgo, sur de Texas (EE.UU.) .
En ese lugar, su hijo Trigo Figueroa recibió un balazo en la nuca mientras trataba de controlar a la gente que había asistido a la presentación de su padre.
Este asesinato causó conmoción en el ambiente artístico y en el género grupero mexicano.
Tres meses después, Valentín Elizalde, “El Gallo de Oro” , de 27 años, fue asesinado a tiros tras haberse presentado en un palenque de la norteña ciudad de Reynosa, cerca de la frontera con EE.UU.
El 25 de noviembre, Valentín Elizalde fue blanco de ráfagas de metralletas además de recibir el “tiro de gracia” por desconocidos.
En este atentado también murieron dos personas que acompañaban al cantante, su representante Mario Mendoza y su chofer Reynaldo Ballesteros.
Hasta el momento, las autoridades no han dado a conocer pistas sobre los agresores. No obstante, la manera en que fue asesinado el cantante ha dado pie a rumores sobre su presunta relación con el crimen organizado.
Extraoficialmente se ha manejado que fue el mafioso Cartel de Sinaloa, el que ejecutó al artista.
También, existe la versión de que su asesinato se debió a que cantó el corrido A mis enemigos , una pieza que se dice está dirigida contra un grupo de sicarios conocidos como “Los Zetas” , criminales a sueldo del cartel del Golfo.
Lo que ha sorprendido al público es que Elizalde incluyó un tema de despedida en su último disco y en el programa radiofónico El Tendedero dijo que presentía la cercanía de “la huesuda” (la muerte) .
“Lo digo al aire, ¡tengo ya!, ¿qué será?, unos dos meses que la veo (la muerte), siento los pasos ya cerquita” , dijo “El Gallo de oro” .
“Algunas cosas trato de prevenirlas, aunque lo que más me pesa es dejar conflictos a la familia, dejar problemas cuando uno muere. Si algún día fallezco, quiero que simplemente mi música siga adelante y que la nueva generación la conozca y que le guste” , dijo Elizalde en esa impactante ocasión.
Dos semanas después de este crimen, el género grupero tuvo otra mala noticia: un atentado contra Lupillo Rivera.
El lunes 11 de diciembre, el cantante indicó que a la salida de un restaurante en la occidental ciudad de Guadalajara un hombre hizo siete disparos contra el auto del cantante sin dejar heridos.
Este caso ha causado controversia, pues la denuncia ante las autoridades la presentó días después su acordeonista Oscar González Cruz, quien dijo que el cantante no iba a bordo del automóvil.
Además, el cantante Javier Morales, integrante del grupo Los Implacables del Norte, fue asesinado en la plaza pública de Huetamo, en el estado de Michoacán (oeste) .
A este estado el gobierno federal envió a partir del lunes pasado a 7.000 efectivos militares y policiales para combatir al crimen organizado, que en Michoacán ha cobrado la alarmante suma de 600 muertes en los que va de año.
Por otra parte, la cantante Jenny Rivera (hermana de Lupillo Rivera) declaró a la prensa que ha sido amenazada varias veces de muerte vía telefónica sin saber de parte de quién o por qué motivo.
Cantantes como Pablo Montero, Guadalupe Esparza e integrantes de Los Elegidos y Los Huracanes del Norte han manifestado su tristeza por estos asesinatos.