EFE Madrid Cinco meses en prisión no han impedido a la diva de la decoración Martha Stewart mantenerse como un fenómeno mediático tras el escándalo que, lejos de causar su ruina, le ha permitido restablecer su reputación y su fortuna. Fascinados por esta gurú de la vida en el hogar, los medios de comunicación de Estados Unidos llevan meses hablando de la suerte de la reclusa número 55170-054 y de su liberación, que se produjo en la madrugada del pasado viernes.
Stewart abandonó la prisión de Alderson, en el estado de Virginia Occidental, para dirigirse a un aeropuerto local donde la esperaban decenas de admiradores, a los que saludó antes de embarcar en un avión privado que la condujo hasta Westchester County y desde allí viajó por carretera a su mansión en Bedford, Nueva York.
Fotógrafos y camarógrafos apostados en la puerta de la prisión, el aeropuerto y la mansión han captado los primeros momentos de libertad de la gurú del hogar, una libertad relativa porque ahora debe cumplir otros cinco meses de arresto domiciliario.
Camino a la cárcel Esta empresaria tuvo el mérito de convertir Martha Stewart Living Omnimedia, una firma dedicada a la decoración, la cocina y todo lo relacionado con el hogar, en una máquina de hacer dinero. La prosperidad de su empresa topó con un serio obstáculo cuando fue condenada por mentir sobre la venta, en 2001, de las acciones que tenía en la compañía farmacéutica ImClone un día antes de que los títulos se desplomaran en la bolsa.
El veredicto de culpabilidad era, para las autoridades, una prueba de que el dinero y la fama no bastan para que empresarios corruptos eludan la justicia. Su decisión de ingresar en prisión sin esperar al resultado de la apelación fue el comienzo de una recuperación de imagen ante la opinión pública y los medios, que ahora casi la tratan como una víctima.
Desde su ingreso en prisión, no han cesado los intentos por revelar cómo vivía y, así, unas veces era la presa modelo que aprovechaba el tiempo entre rejas para asesorar a otras reclusas, y otras, era la mujer poderosa obligada a realizar duro trabajos de limpieza.
Los analistas pronosticaban que las consecuencias negativas del escándalo para su imagen y la empresa serían muy superiores al beneficio sacado con la precipitada venta de acciones de ImClone.
Los anunciantes dudaban de pagar por espacio publicitario en su revista y muchos consumidores decían que no comprarían más sus productos, pero desde entonces ha corrido mucha tinta.
Pese a la mala puntuación de las firmas calificadoras, las acciones de la empresa han subido como la espuma y ahora se cotizan en torno a los 32 dólares, un 170 por ciento más que el día de la sentencia.
Para la empresaria, que conserva un 60 por ciento de los títulos, el alza ha supuesto 600 millones de dólares de beneficio, pero los analistas apuntan que están sobrevalorados y que si se han disparado es por la fascinación que consumidores e inversores sienten por ella.
La salud financiera de la empresa no parece tan buena como la de su propietaria, quien tiene previsto presentar dos programas de televisión, además de recuperar su salario anual de 900.000 dólares y reanudar la columna mensual que escribía en su revista.
La publicidad en su revista Martha Stewart Living , bajó el año pasado un 47 por ciento, un indicio, según los expertos, de que el grupo aún no ha salido del agujero.