Sin salir de sus aulas, miles de escolares han comenzado una travesía en el amplio mar para conocer sus riquezas.
¿Y cómo? Gracias al programa de Educación Marina que desde 1998, lleva a cabo el Instituto de Recursos Costeros y Marinos (Inrecosmar) en las escuelas costeras del golfo de Nicoya y posteriormente en el Caribe Sur del país.
Hasta la fecha, 125 escuelas han incluido temas marinos y costeros dentro de sus programas de estudio, específicamente en las materias de ciencias y estudios sociales.
Para ello, Inrecosmar y las direcciones regionales del Ministerio de Educación Pública (MEP) de las zonas realizaron una evaluación sobre las carencias de conocimiento de los pobladores de las costas.
Una vez que hicieron el estudio comenzaron a impartir talleres de motivación e información para los docentes; así como, cursos técnicos con especialistas del campo (biólogos, oceanógrafos, entre otros).
"Encontramos que había un desconocimiento por parte de los estudiantes y sus profesores. Hay hijos de pescadores que ni siquiera conocen cuál es el tipo de producto con el que trabajan sus padres", manifiesta Omar Rodríguez, coordinador del programa.
Rodríguez asegura que, por ejemplo, muchos estudiantes que viven en los puertos no saben qué actividades se realizan en esos lugares. "Hasta lo más básico: no pueden diferenciar los tipos de barcos que componen la flota naviera", agrega.
Cadena de conocimiento
Tanto el golfo de Nicoya como el Caribe presentan una combinación de condiciones ecológicas, oceanográficas y geológicas que los convierten en los santuarios tropicales más productivos del país.
Por ello, las inversiones en agricultura, pesca, desarrollo urbano y turismo han proliferado al igual que la contaminación, sobreutilización de recursos y degradación de hábitat naturales.
Preocupados por tal situación, un grupo de funcionarios de Inrecosmar planea el programa.
La idea surgió en 1998 con el diseño del programa. En 1999 empezó la ejecución en el Golfo de Nicoya. La capacitación se imparte, entre otros, en los centros educativos de Tambor, Montezuma, Jicaral, Colorado, Puntarenas, Isla Chira, Tivives, Caldera, Mata Limón y Aranjuez.
A principios del presente año, el proyecto fue ampliado a varias escuelas en Manzanillo, Cahuita y Barra Norte, en Limón.
La inversión del proyecto ha sido de $60.000 (¢18,8 millones), los cuales han sido donados por la Fundación Abina de Suiza, que se dedica a la protección del medio ambiente y la Unesco.
La capacitación llega a los docentes y éstos la traspasan a sus alumnos.
Para facilitar esta cadena de conocimiento se han elaborado una serie de guías didácticas. Estos textos están avalados por el MEP y se han adaptado a la realidad de cada zona, tanto en el pacífico como en el Atlántico.
"Los resultados de la primera evaluación han sido muy satisfactorios. Tenemos conocimiento de que, en algunas escuelas, los padres de familia que son pescadores, se han interesado en enseñarles a los niños en que trabajan. Por ejemplo, han realizado giras en lancha para hacerlo más vivencial", afirma Rodríguez.
Según Rodríguez, esta actitud de los lugareños ha hecho que uno de los objetivos del proyecto se cumplan: la integración de la comunidad.
La Unesco estudia la posibilidad de extender el proyecto a toda la costa costarricense y a Centroamérica, por lo que, el pasado 22 de octubre, representantes de Inrecosmar participaron en la XXIX Conferencia de la Asociación de Educación Ambiental en los Estados Unidos.
En números
El programa de Educación Marina quiere ampliar sus dominios.
Actualmente se lleva a cabo en 110 escuelas a lo largo del golfo de Nicoya y 25 en el Caribe Sur.
En total se han capacitado 340 docentes, los cuales imparten lecciones a unos 8.000 estudiantes.
Si usted desea que su centro educativo se integre a este programa, puede llamar al 280-8215, de Inrecosmar.