“Pelotera, fiestera, soltera y gorda”. Si se le pregunta, así es como Maricruz Leiva cree que la percibe el público. De esa descripción, ella da la razón por completo en lo de pelotera; explica que la imagen de fiestera es más producto de su trabajo que de un gusto auténtico por la vida alegre; aclara que tiene un largo y saludable matrimonio, y rechaza de plano lo de gorda: “sí fui gorda pero hace años”, afirma.
Tras una década de ser una de las voces y caras más reconocibles de Teletica –siempre como parte del programa 7 Estrellas –, Leiva es la vocera de los fiesteros, de los amigos de acostarse tarde, de los rumberos. Las criaturas de la noche saben que esta periodista suele estar en los lugares más “prendidos”, en las celebraciones de los very important , ahí donde lo que cuenta es la risa fácil y el tiempo se mide en flashazos por segundo.
Aquel trabajo tan alegre, aunado a una personalidad extrovertida y disparatada, hacen de Leiva una figura difícil de ignorar. Su voz es inconfundible y aún en la plática más ligera, la medición de decibeles se le va a lo más alto.
Maricruz no se anda por las ramas: sabe que hay un empate técnico entre quienes la aceptan y los que la adversan por su estilo alborotado y coloquial. Eso sí, en su criterio “ser escandalosa o pelotera no es razón para caerle mal a alguien”.
Siempre con usted
Maricruz Leiva empezó a hacerse nombre en un campo en el que muchos no se la imaginan: la prensa escrita. “De hecho sueño con volver a escribir: me desdoblo cuando escribo y soy muy buena haciéndolo, lo digo sin ninguna modestia”, dice quien a finales de los 90 era la responsable de la revista Cable y Entretenimiento .
En esa publicación, Leiva hizo espacio para la vida nocturna josefina. Tras vivir una temporada en Estados Unidos, debido al trabajo de su esposo, regresó a tocar puertas y fue así como la contrataron para el entonces naciente 7 Estrellas.
Leiva llegó a esa tele-revista de espectáculos en un período bastante errático para el programa y que involucró a nombres tan dispares como Vica y Jean Paul Andrade, el cineasta Esteban Ramírez, el maquillista Angelrafael, el actor español Jorge Valenti, el titiritero Fernando Thiel y las exreinas de belleza Catarina Rodríguez y Lynda Díaz. Caras han ido y venido, siendo Maricruz la fija en el reparto. Su mayor exposición la tuvo mientras la cabeza fue Mariamalia Jacobo, en un equipo integrado además por Marilín Gamboa y el dentista Édgar Barrantes. Tras la salida de Jacobo, 7 Estrellas se tornó una especie de A todo dar reciclado, con las ex-Repretel Nancy Dobles y Viviana Calderón al frente, y un equipo de presentadores en constante expansión.
--¿Hay cama para tanta gente en ‘7 Estrellas’? Porque pareciera que ya no les cabe un presentador más...
--Ahí los han ido metiendo.... Sí te digo que me gustaba más el formato anterior porque nos daba una identidad más compacta. Ahora son un montón...
--¿Son o somos?
--Somos un montón. Siento que se enriqueció la parte de presentadores... digámoslo así.
--¿Tiene menos tiempo al aire?
--No, sigo teniendo dos bloques, aunque antes hacía cosas más largas y diferentes. Por ejemplo, antes salíamos mucho fuera del país, ahora en 7 Estrellas no se viaja, seguro por la crisis.
--¿Y le hace falta?
--No, de hecho pedí que me dejaran de mandar porque era muy duro para mis chiquitos. Cada vez que salía me pegaba unas lloradas por el remordimiento.
--Muchos pensarán que qué rica la vida de Maricruz, de fiesta en fiesta...
A mí me encanta irme de fiesta pero con amigos, mi esposo o mi familia. Soy alegre pero que la gente no se engañe: eso es trabajo. Además, hay momentos en que la edad, ni el cuerpo ni la mente soportan. Tengo amigos de 40 que salen todas las noches... no sé cómo hacen...
--¿Siente que le cae bien o mal a la gente?
--Mitad y mitad. Cuando le caigo mal a alguien es en serio, hasta me quitan la cara. Otros me perciben buena nota.
--¿Le han hecho alguna escena en público?
--Dos veces. Una en un hotel. Estaba con mis hijos y unas señoras de plata empezaron a hablar mal de mí, no me habían visto. Yo las encaré y les dije: “Yo lo único que hago es trabajar y lo hago por ellos”, y una de ellas se vino a pedirme disculpas. La otra vez fue en un restaurante: unas chavalas muy tomadas empezaron a burlarse de mí, me humillaron. Fui, les traje las cámaras y les pedí que repitieran todo, se armó un pleito.
--¿De quién tiene que cuidarse?
--Cuidarme las espaldas solo de un colega que me ha serruchado el piso toda la vida, no por mi trabajo periodístico, sino por mi empresa con Roberto Lobo (experto en moda).
--¿Qué empresa es esa?
--Se llama Smart Communications y hacemos relaciones públicas, inauguraciones, ayudamos a los clientes a hacer publicity , relaciones comerciales...
--¿No hay conflicto de intereses en ser organizadora de eventos y luego ir a cubrirlos para el canal?
--Normalmente hay dos filtros para las coberturas: uno es mercadeo, pues los temas comerciales solo pueden salir en 7 Estrellas si has pagado, y luego la directora del programa. No depende de mí que mis clientes salgan.
--Pero sí parece conflicto de intereses...
--No, porque de lo que es con Canal 7 ni me entero, eso lo negocia Roberto.
--¿Hasta cuándo habrá ‘7 Estrellas’?
-- 7 Estrellas es todo un fenómeno, los ratings son muy buenos, está súper vendido y es un buen negocio para el canal. Cuánto dure dependerá del gusto de la gente y lo mismo dirá cuánto duraré yo.
--¿Entonces no se ha puesto fecha de salida?
--No, aunque sí me encantaría hacer otro programa, que no tenga que ver con espectáculos, sino para las familias...
--¿Como ‘Así es la vida’, el que tuvo Lizeth Castro?
--No, para nada. Más bien pienso en un programa tipo talk show pero con muchos tópicos y expertos que ayuden a las familias a resolver sus problemas.
--¿Y la gente se la tomaría en serio en un programa así?
--Es que Maricruz no va a cambiar, seré igual, solo que sin fiestas. Soy mamá, ama de casa... no soy solo alguien que pregunta yegüadas...
--¿Qué es la farándula?
--Aquí son los que salen en fotos, que andan en fiestas, en eventos, un submundo conformado por futbolistas, gente de TV, cantantes, modelos y que a nuestra escala son famosos. Yo en eso no soy mezquina: no son caras conocidas, sino famosos.
--¿Se considera famosa?
--Diría que en Costa Rica sí soy famosa o, al menos, conocida.