Moscú. ¿Tuvo el presidente ruso Vladimir Putin un antepasado italiano pintado por Jan Van Eyck, fue su abuelo cocinero de Lenin y Stalin, desciende de un oficial moldavo que fue asesor de Pedro el Grande, o fue hijo de una madre soltera que vive aún?
De todas estas versiones y otras más disparatadas que han tratado de responder a la pregunta que todavía se hace el mundo sobre quién es Putin, solo una ha sido confirmada por el inquilino del Kremlin.
"Por lo visto, (mi abuelo) cocinaba bien porque después de la I Guerra Mundial le invitaron a trabajar a las afueras de Moscú, donde vivían Lenin y toda su familia", relata Putin en su libro-entrevista En primera persona .
Cuando el fundador del Estado soviético murió en 1924, "al abuelo lo trasladaron a una de las dachas (casa de campo) de Stalin, donde trabajó largo tiempo", añade la única biografía autorizada de Putin.
Raíces italianas
Pero aficionados a la genealogía o expertos en imagen remontan su árbol familiar a la Italia renacentista, a los tiempos de Pedro el Grande y hasta a una pequeña aldea de Georgia llamada Meteji, donde vive todavía su supuesta madre biológica, Vera Pútina.
La "historia" más actual que ha empezado a correr de boca en boca tras aparecer en Moskovski Komsomólets lleva la "investigación" a Brujas, donde el pintor flamenco Jan van Eyck retrató en 1434 a un mercader italiano, Giovanni Arnolfini.
El cuadro La boda de Arnolfini cuelga en la National Gallery de Londres y se estudia en muchas escuelas de arte como lienzo modélico de retrato, simbolismo y detalles.
"Después de contemplar el cuadro, no queda más remedio que creer en la reencarnación del alma, o suponer que representa un antepasado del presidente Vladimir Putin", afirmó el rotativo ruso al comentar el asombroso parecido.
Cuadro revelador
Para muchos, Putin puede pensar que está ante un espejo al contemplar el lienzo, y los turistas rusos que visitan la Galería Nacional no ocultan su sorpresa ante las coincidencias, que van más allá del parecido físico de los personajes.
El maestro holandés, dicen, "captó la mirada fría y el semblante duro del comerciante que caracterizan al número uno del Kremlin, y el gesto prudente de la señora Arnolfini encaja con la imagen que tiene la opinión pública de Ludmila Pútina".
En tono jocoso, la prensa incluso ha comentado que el perro del cuadro se parece a Tosia, el caniche de la primera familia de Rusia, aunque es de color blanco y en el lienzo es negro.
Sin citar fuentes, el diario moscovita dijo que el parecido entre Arnolfini y Putin obligó a la propaganda oficial a distribuir como versión oficial que los antepasados de Putin emigraron en ese tiempo de Italia y uno de ellos sirvió al zar Pedro el Grande.
Servidores de un zar
Como aparente confirmación de esta última ramificación familiar pero siempre sin datos concretos, medios periodísticos de Chisinau, capital de la república de Moldavia, han escrito que Putin desciende del militar Vlad Putine.
Otra presunta historia genealógica surgida en Georgia disputa la versión del presidente en su libro de que sus padres eran Vladimir Spiridonovich Putin y María Ivanovna Shelomova, trabajadores de San Petersburgo ya fallecidos.
La biografía oficial distribuida por el Kremlin no los menciona y tampoco da detalles de su niñez, y solo dice que Putin nació el 7 de octubre de 1952 en Leningrado, hoy San Petersburgo, "hijo único de una familia obrera".
En su libro Putin muestra dos fotos de niño con su abuela y una vecina, una tercera en sus años escolares y otro par más de cuando era un adolescente.