Tres publicaciones, tres esfuerzos por establecer un puente de comunicación entre los sordos y el resto de las personas. Esta ha sido la meta de Diana López, autora de la serie de tres tomos del diccionario de la lengua para sordos llamada Comuniquémonos mejor.

El último libro acaba de salir a la venta, y forma parte de la iniciativa de la autora por crear un instrumento que permita a las personas que no oyen salir del silencio y lograr una mayor comunicación.
La autora, que quedó sorda a los seis meses de nacida, ha dedicado más de diez años de su vida a investigar esta área de la comunicación. Hace tres años publicó el primero de los tres tomos de este diccionario de señas costarricenses, el primer texto de este tipo que se edita en América Latina.
Este último esfuerzo incluye las señas de las palabras más utilizadas de la letra q hasta la z, cada una con su respectiva ilustración, así como la representación manual de los colores, los elementos propios de la religión cristiana, operaciones matemáticas, partes del cuerpo, países, y otros aspectos importantes de la vida cotidiana.
Los tres tomos van dirigidos no solo a personas sordas, sino a todos aquellos que tienen relación con ellas, como profesores, familiares, padres de familia o terapeutas.
Es además un importante instrumento de trabajo para empresarios, estudiantes de Lengua de Señas Costarricense (LESCO) de todo el país, médicos, enfermeras y para personas interesadas en la rehabilitación y educación especial.
Inquietud personal
La experiencia personal de la autora se refleja en sus esfuerzos por cerrar la brecha entre la comunidad sorda y el resto de las personas.
A los seis meses de haber nacido, López sufrió una otitis que la dejó sorda. Su madre no notó esta situación sino hasta cuando la niña cumplió dos años.
Gracias a un método que aprendió su madre para enseñar a hablar a niños sordos, la autora pudo ingresar en el Colegio Calasanz, pero no como niña muda.
Se graduó de la Universidad de Costa Rica en Educación Especial en el área de Trastornos Emocionales. Relata que cuando llegó a dar clases a los niños sordos hace ya una década, se dio cuenta de que no existía un instrumento para facilitar la comunicación.
Entre sus proyectos futuros contempla elaborar un libro de texto para niños sordos pues “en el país no hay”, y cursar una maestría en educación especial, para lo cual espera que se abra pronto en el país algún programa de estudios y así obtener ese grado académico.
“Me gustaría también trabajar como intérprete en turismo para personas sordas extranjeras, pues domino el lenguaje de señas en inglés.”
Comuniquémonos mejor está a la venta en Librería Universal, Lehmann, Internacional y Francesa, o se puede solicitar por el teléfono 224-2400. Cuesta ¢2.000.