Quienes tuvieron la oportunidad de apreciar su trabajo el pasado domingo en el Teatro Melico Salazar, concordarán en que Giovanni Hidalgo es un maestro de la percusión.
Sus manos empezaron a posarse sobre las tumbas cuando apenas tenía tres años, y han desarrollado una velocidad y un sonido impresionantes, que causan asombro hasta en quien piensa que los instrumentos de percusión son nada más que para acompañar.

No es sólo la calidad de su técnica lo que hace a este puertorriqueño digno de admiración, sino también su calidad humana. Con gran humildad, Giovanni -considerado uno de los mejores percusionistas del mundo- atendió a todas las personas que se acercaron a él, ya fuera para que les firmara un autógrafo, para tomarse una foto, preguntar algo o hacer una entrevista.
Yo también quería entrevistarlo. Pequeñito y con barba, la primera vez que lo vi fue el domingo pasado, dos horas antes del concierto, mientras "socaba" y aflojaba las piezas de sus tumbas para lograr el sonido más nítido en estos instrumentos que la compañía LP (Latin Percussion) creó con su nombre.
Se sentó conmigo y contestó todas las preguntas, a pesar de que su manager, los técnicos del teatro y los músicos lo apuraban con insistencia.
-¿Está seguro de que puede atenderme?
-Tranquila. ¡Encantado! (lo dijo con la mayor naturalidad).
-Cuéntenos cómo empezó a tocar.
-Mi padre (José Hidalgo) y mi abuelo, Nando, eran músicos; pero esta vena musical me viene de mi abuela, que era bailarina; se llamaba Luisa Maizonet y le decían Luisa la cubana.
"Mi familia era humilde. Yo soy del viejo San Juan, pero en mi casa siempre hubo bongóes, tumbas, güiros..., y desde los tres años empecé a tocar. Siempre escuchábamos toda clase de música.
"Así fui creciendo, y a los cuatro años iba a la televisión con mi tía Tura y tocaba con Maninín, que fue un importante percusionista puertorriqueño. A los cinco toqué con el Gran Combo de Puerto Rico; a los siete, con Lucecita Benítez; a los nueve, con Roberto Rovira..."
(Y sigue la lista... Para resumir, Hidalgo ha tocado con grandes como Mario Ortiz, Luigi Techidor, Charlie Palmieri, Bata Cumbele, Zaperoko, Eddie Palmieri, Dave Valentin, Paquito D'Rivera, Paul Simon, Art Blakey, Dizzy Gillespie, Mickey Hart, Airto Moreira y Flora Purim).
-¿Estudió música?
-Sí, estuve en el conservatorio en 1978 y 1979, como oyente. La lectura musical la aprendí desde que tenía ocho años. Yo mismo fui incorporando los rudimentos a la conga.
-En aquella época, ¿se le daba la misma importancia a la tumbadora que ahora?
-No, no era tan importante como ahora. La tumbadora tiene un sonido tan bello y profundo como un piano, un arpa, un violín, una batería, un vibráfono, etcétera. Para ejecutarla hay que hacerlo con amor, con humildad: todo tiene su esencia.
-De Puerto Rico han salido grandes músicos...
-(No me deja terminar la pregunta y dice:) ¡Sí, claro, como Cachete Maldonado, Anthony Carrillo, Tito Puente...!: ¡una cantidad inmensa de músicos!
-¿Se puede decir que Puerto Rico tiene una tradición musical tan fuerte como la cubana?
-Sí, de nosotros son ritmos como la jíbara, la bomba, la plena. En todo hay similitud con Cuba. Todo viene de África.
-¿Qué opina de Ray Manos Duras Barretto?
-Fue un gran maestro. Es otra de esas personas que Dios nos mandó para esparcir y llevar a otros horizontes nuestro bello mensaje a través de la música, a través de nuestros instrumentos. En el caso mío, a través de la conga.
-¿Qué representa la conga en el latin jazz?
-La conga forma parte del latin jazz desde muchos años atrás. Le da el nombre a la tumbadora y es un ritmo que se encuentra en todos los estilos, en todos los renglones.
-En el concierto de hoy (el domingo pasado) usted hará una demostración de su técnica. Además, tiene varios viídeos instructivos para percusionistas. ¿Por qué ese interés en la docencia?
-Bueno, pues, ¿cómo podemos quedarnos callados con lo que sabemos? ¿Cómo vamos a privar de nuestros conocimientos a la gente que está ahora aprendiendo? Eso sería un acto de falta de compañerismo. Tenemos que compartir para crecer, tanto musicalmente como espiritualmente. Es un ejemplo de unión, de armonía, de congruencia, de amor para la música.
-¿Alguna frase, actitud o experiencia, que usted haya tenido en cuenta y que le haya servido para llegar hasta donde hoy está?
-Todo consiste en el positivismo de uno, siguiendo la intuición y pidiéndole a Dios sabiduría, perseverancia y calma.
Hidalgo es divorciado y tiene un hijo de nueve años que toca batería. Desde 1991 reside en Estados Unidos, donde ha sido profesor en el Berkley College of Music. Ha grabado cuatro discos compactos y actualmente trabaja en diferentes proyectos musicales con su quinteto. También planea realizar un nuevo video instructivo y un documental. Ahora se encuentra de gira, promocionando la línea de tumbadoras que llevan su nombre, una distinción que muy pocos en el mundo consiguen.