La gira de presentación de su nuevo disco Revolución de amor se saldó, a su paso por Madrid, con un nuevo éxito y con el cartel de "No hay bille tes", al igual que el año pasado y en 2000, cuando tuvieron que actuar durante dos días.
Alex el animal González fue el primero en salir al escenario y su batería abrió el con cierto a las 22,30 a golpe de Ángel de amor, la canción en que el grupo denuncia el mal trato femenino.
El cantante Fher Olvera apareció moviendo sus brazos como un batir de alas, al tiempo que Juan Callecos arropaba con su bajo los solos de guitarra de Sergio Vallín. Junto a este tema, Oye mi amor y Déjame entrar marcaron un comienzo de orientación nostálgica en el que toda la plaza no dejó de cantar al unísono con un volumen atronador.
Fher dio las gracias a todos los asistentes, a todos los latinos, a todas las razas venidas de esta ciudad, que es nuestra casa.
Luego, la banda interpretó el tema Cuando los ángeles lloran, una oda al ecologista asesinado Chico Mendes en cuya interpretación los mecheros en alto llenaron la plaza.
Sabanas frías, del nuevo disco, precedió a la festiva Se me olvidó otra vez, una canción para el final de las borracheras, en palabras de Fher, que cosechó la mayor ovación de la noche. Tras el comienzo distorsionado de No ha parado de llover, comenzaron las sorpresillas chingonas que el grupo prometió a los asistentes. La primera de ellas fue la aparición del músico italiano Zucchero, que interpretó con los mexicanos Baila morena, que encendió a toda la plaza.