Ustedes no se imaginan mi desesperación... Mi boquita me pica mucho, bueno, y también me duele. Mi mamá dice que es porque me están naciendo los dientes, pero a veces no me entiende porque yo trato de rascarme con mis dedos o con otras cosas, pero ella no me deja", piensa el niño.
¿Qué hacer ante su problema? Ser cuidadosos. "Las diarreas y las fiebres son comunes cuando empiezan a salir los dientes. Las encías están abiertas y muy sensibles; cuando los niños se introducen las manos u otros objetos a la boca, estos están sucios y causan infecciones; por eso sube la temperatura o aparecen las diarreas", explicó Orlando Sesín a mamá. Él es dentista con una especialidad en ortodoncia infantil.
"Desde entonces, ya no tomo medicamentos porque no son efectivos. En cambio, me compraron un aparato redondo con pelotitas alrededor y lleno de agua, como de hule: le dicen estimulador y lo venden en cualquier farmacia.
"Mi mamá me lo guarda en la nevera y me lo da cuando está frío. Yo lo muerdo y es como hacer masajes: la picazón se me quita. Cuando no tengo la rueda también me hacen masajes con la parte de atrás de una cucharita, pero para que dé resultado tiene que estar fría.
"Apenas tengo ocho meses; se supone que a los 10 ya me habrán nacido los dos dientes de abajo y, cuando sople mi primera candela, también estarán los dos de arriba. Pero para ese entonces ya tendré bastante experiencia.
"¡Ah!, y una cosa muy importante es que, a partir del momento en que sale el primer diente, ya nos tenemos que empezar a cepillar. Mamá y papá se turnan para hacerlo; pero, como les recomendó el dentista, no ponen pasta de dientes porque muchas veces nos la tragamos y el flúor puede provocar una enfermedad que se llama fluorosis, que deja manchas blancas.
"Si tomamos estas medidas, cuando tenga los dientes de verdad, van a estar fuertes y sanos; pero por ahora me tengo que aguantar la picazón".