Maitena en vasco quiere decir "la más amada", y basta una mirada a esta humorista argentina para darse cuenta de que ese nombre le calza a la perfección. Para miles de mujeres en Europa y América, ella se ha convertido en su mejor amiga, confidente y consejera.
Y es que aprendió a ver el lado gracioso de ser mujer para compartirlo con su público. Sus historietas hablan de lo que le ocurre a ella, a sus amigas o al resto de las mujeres: la celulitis, la soledad, el sexo, la maternidad, los "ex" y otro sinfín de temas. "Básicamente, me río de lo que me hace llorar", confiesa.
Maitena Burundarena nació en Buenos Aires y fue la sexta de siete hermanos. A los 17 años dio a luz a su primera hija; un año más tarde se casó, y a los 19 tuvo a su segundo hijo.
Sin embargo, su matrimonio acabó cinco años después y por necesidad comenzó a trabajar como diseñadora de revistas eróticas. Se redondeaba el salario haciendo dibujos para editoriales de textos escolares.
En 1993, la revista femenina Para Ti, le propuso hacer una página de humor semanal y así nació "Mujeres Alteradas", una serie de viñetas que hoy son publicadas en medios de todo el mundo.
Cinco años más tarde, comenzó a dibujar una tira diaria para el periódico argentino La Nación , bajo el título de "Superadas".
Sus viñetas fueron recopiladas en dos libros homónimos que ya han vendido más de un millón de ejemplares. Y, desde hace poco, la obra de Maitena ha ganado prestigio en Europa, donde es traducida al alemán, francés, griego, holandés e italiano.
Proa, de La Nación, también buscó un espacio para dar a conocer la obra de esta humorista en Costa Rica y, por eso, desde el 13 de febrero, los lectores pueden disfrutar de sus historietas en las páginas finales de esta revista.
Muchos la consideran como heredera de Quino, creador de la famosa Mafalda, pero ella dice que cualquier comparación con aquel artista solo se debe a la proyección internacional de sus historietas sobre los dilemas femeninos más risibles.
"No todas las mujeres somos iguales, pero sí es cierto que a todas nos pasan las mismas cosas. Hablo de separarse, de enamorarse, de la angustia, del fracaso, del éxito, de los hijos... temas universales que todo el mundo reconoce", explicó en su página electrónica maitena.com.ar.
Prestigiosos diarios, como The New York Times también han abierto un nicho para divulgar la filosofía de esta argentina. En una entrevista publicada en ese medio, Maitena se refiere a la posición que tiene con respecto a los hombres y las razones por las cuales, casi siempre, se centra en los conflictos femeninos.
"Los hombres no se alteran; se estresan. Les salen salpullidos, tienen acidez, úlcera, se rascan. Las mujeres somos más extrovertidas: decimos, lloramos, gritamos, por eso nos llaman locas. Yo creo que los hombres están desorientados, como si les hubiesen cambiado las reglas en la mitad del juego y no saben qué tienen que hacer o qué se espera de ellos y, en realidad, no tienen la culpa de todos estos cambios. Todo lo que nos pasa, a hombres y mujeres, es un malentendido producto de una educación judeocristiana llena de mandatos femeninos y masculinos que no han hecho feliz a nadie", comenta sin rodeos.
Aunque su público es eminentemente femenino, los críticos opinan que la exposición irónica e inmisericorde que Maitena hace de ambos sexos ha empezado a superar las barreras de género. Incluso se ha demostrado, por medio de múltiples sondeos, que el hombre latinoamericano se deleita con su obra, pues de ella obtiene claves que le ayudan a comprender la mentalidad de las mujeres, su contraparte en la vida.
Nombre: Maitena Burundarena.
Nacionalidad: Argentina.
Edad: 42 años.
Formación: Autodidacta.
Estado civil: Casada en segundas nupcias con Daniel Kon.
Hijos: Es madre de tres hijos, de 24, 21 y 4 años.
Publicaciones: Mujeres Alteradas y Superadas; dos colecciones de historietas, con siete ediciones y más de un millón de ejemplares vendidos.
Residencia: Vive viajando entre Argentina y Montevideo, Uruguay.
Dibujantes de cómicos preferidos: Sergio Langer, Fontanarrosa, Ralf Koenig y Claire Bretecher.