Madrid, 14 feb (EFE).- El magistrado Fernando García Nicolás, presidente de la sala de la Audiencia Nacional española que juzga al ex militar argentino Adolfo Scilingo, recordó hoy que no se está "juzgando un régimen", sino "a una persona".
Después de que varios testigos pidieran el uso de la palabra para reclamar justicia para las víctimas de la dictadura argentina, el juez destacó que el proceso que se sigue en España contra Scilingo es individual.
"Quiero que entiendan todas las víctimas que no estamos juzgando un régimen, ni una época, sino que estamos juzgando a una persona", aclaró.
Scilingo es juzgado desde hace un mes por genocidio, terrorismo y torturas durante la dictadura militar argentina, entre 1976 y 1983.
En la sesión de hoy comparecieron varios testigos por videoconferencia desde Argentina, entre ellos Iris Pereira de Avellaneda, quien fue secuestrada junto a su hijo Florián, de 14 años, el 15 de abril de 1976. Su marido, hijo de españoles, era comunista y sindicalista.
Pereira dijo que las últimas palabras que oyó decir a su hijo en la comisaría de Villamartelli a la que los trasladaron fueron: "Mami, decid dónde está papi".
Tiempo después supo que el cadáver de su hijo apareció a los pocos días del secuestro en aguas uruguayas: había sido arrojado desde un avión, atado de pies y manos, tras morir torturado por empalamiento, y pudo ser identificado gracias a un tatuaje.
Ella, que perdió las glándulas mamarias al ser torturada con la picana eléctrica, pasó por distintas dependencias hasta quedar libre el 27 de julio de 1978.
"Les pido que esto no quede impune. Hay muchos Scilingo acá", reclamó.
Lidia Esther Biscarte, secuestrada el 27 de marzo de 1976, era limpiadora de profesión, estaba afiliada a la Unión Cívica Radical, pasó por varias dependencias y por un buque y recibió diversas formas de tortura -picana eléctrica, violaciones, submarino, inyecciones- que le causaron heridas graves.
No pudo caminar durante un año y cuatro meses, según su testimonio a los jueces, a quienes pidió llorando "justicia, que se sepa la barbarie sufrida".
Jorge Watts, hijo de española, fue secuestrado el 22 de julio de 1978, cuando salía de la fábrica, y trasladado al centro Vesubio, donde lo desnudaron, golpearon y aplicaron la picana eléctrica mientras le preguntaban por compañeros y sindicalistas.
Quiso dirigirse a los jueces para decir que este juicio tiene un "enorme valor" para "las víctimas directas del terrorismo de Estado" y pedirles que no las defrauden.
Víctor de Genaro, funcionario y secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos, declaró que durante la dictadura hubo una "planificación sistemática para perseguir y aniquilar a la clase trabajadora argentina" y, en particular, a sus dirigentes sindicales.
En Madrid compareció una víctima de la dictadura que pasó un largo periodo en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), aunque no se topó con Scilingo.
Lidia Cristina Vieyra, que estudiaba medicina y militaba en la Juventud Peronista, fue secuestrada con 21 años el 11 de marzo de 1977 cuando salía de un céntrico restaurante de Buenos Aires.
Según su testimonio, aquel mes y en abril "era muchísima gente la que llegaba" a la ESMA, de la que recuerda el olor a azufre y adrenalina, pues "el miedo huele".
Narró que, pese a la música fuerte que los torturadores ponían, "muchas veces no conseguían" acallar los gritos de sus víctimas, y subrayó la perversión que suponía que alimentaran a las embarazadas "con queso y con dulces" para quitarles después a sus hijos.
El 26 de julio de 1978, Vieyra salió de su internamiento, aunque, opinó, "la ESMA no se abandona hasta que no se sale del país".EFE
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