EN SU PEQUEñO TALLER hay un orden insultante, empezando porque no hay suelas de zapato impresas en ninguno de sus trabajos. La prensa de grabado no está chorreando tinta, la mesa de dibujo no sostiene pilas de papeles, y las grandes carpetas de madera tampoco están desparramadas por el piso. Por el contrario, hay proliferación de herramientas y placas de cobre.
Rudy Espinoza casi no tiene que mover chunches para encontrar acomodo. Después de la selección de obras que le hizo el curador Willy Montero, para la exposición retrospectiva que inaugura hoy en la Universidad de Costa Rica, todo ha quedado limpio y enjuagado, como siempre.
En otra esquina del cuarto se esconde un diminuto patio de cemento, donde Rudy se intoxica en privado. Desde allí manipula los ácidos más canallas de la industria química, indispensables en su oficio. "Realmente uno es como un alquimista", señala, después de compartir una venenosa lista de materiales de trabajo, la cual encabeza con ácido nítrico.
Una pila microscópica le sirve para lavar la ponzoña al 99 por ciento de sus creaciones, ya que su pasión más pública es el grabado en metal. Casi todas las piezas de su última exhibición fueron creadas en esta técnica.
XXV años de grabado: Rudy Espinoza es una recopilación cronológica, entre más de 300 piezas. Por suerte para el curador, Rudy es de los que guardan hasta un rayón, y tenía, cuidadosamente guardadas, copias de todos los trabajos que ha hecho hasta la fecha.
La muestra incluye unas cuantas xilografías de su época estudiantil, de 1973, y de ahí hacia adelante, porque la exposición presenta un panorama de épocas y subtécnicas: blanco y negro; color; 1, 2, 3 y 4 planchas; rodillo; viscosidad de tintas; maneras negras a color; barniz al azúcar; agua tinta y unas pocas litografías.
De una pequeña repisa, Rudy saca un cuadernito negro donde consta la clase de persona que es: un registro minucioso de todas sus series de grabados, con la descripción de la obra, la cantidad de copias, el precio y quién se ha llevado las piezas, ya sea como compra o como regalo.
Ahora tiene 46 años de edad, pero se confiesa hiperactivo y ordenado desde siempre, cosa rara en su oficio, para el cual se requiere, además, de una paciencia sobrenatural.
Comenzó a estudiar arte a los 16, y a los 21 ya se había graduado. "Cuando empecé con esto, el grabado en Costa Rica era algo muy temprano, así que uno podía hacer lo que le viniera en gana. Las referencias eran don Paco (Amighetti) y Juan Luis (Rodríguez)".
Desde la década del 70 hasta ahora, Rudy se ha pasado investigando los caminos de la gráfica, rodeado de alumnos y discípulos en las dos universidades estatales del país (la de Costa Rica y la Nacional). "Yo sólo enseño correctamente la técnica; los trucos son para los magos. Creo que uno puede enseñar las cosas tal y como son, sin secretos pero con pasión, y ahí está el respeto mutuo entre uno y sus alumnos". "Sin embargo ÐagregaÐ tardé nueve años en convencer a la gente", refiriéndose a sus primeros años de docencia, mientras enseñaba en pobrísimos talleres universitarios y con la incredulidad de quienes veían al grabado y a la obra gráfica como un arte menor.
"De esa miseria han nacido pasiones", aclara. "Ahora hay un auge de artistas del grabado, que empezó a finales de los años 80, con la promoción de exposiciones colectivas".
En cuatro años se va a pensionar. Aunque eso para lo que le falta tan poco significa tanto para él, Rudy Espinoza asegura que no ve dilemas entre hacer arte y ser educador. "Yo me siento artista, haga lo que haga. La docencia vino por añadidura: tenía que mantener a una familia..., porque vos sabés que los carajillos comen y hacen todas esas cosas...".
"Al sentirme artista, me siento muy seguro de mi trabajo. Si uno enseña arte y no produce, las frustraciones se te salen a flor de piel y, en vez de sentir admiración, sentís envidia".
Los proyectos se vislumbran mejor con la cercanía del retiro, al cual Rudy le piensa dedicar todo su arsenal de ideas creativas Ða lo mejor, incluso, volviendo a la pinturaÐ. "Quiero rediseñar mi taller, reequiparlo y dedicarme a ofrecer mis servicios a los artistas del país con mi experiencia como grabador. Por ahora, eso ya es algo".
Cómo, dónde, cuándo
¿Qué? XXV años de grabado: Rudy Espinoza.
¿Dónde? Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Dirección: Facultad de Bellas Artes, campus universitario de la UCR.
Inauguración: Jueves 9 de setiembre, 7 p. m.
¿Cuándo? Del 9 de setiembre al 4 de octubre.
Entrada: Gratuita.
Horario: De lunes a viernes, de 7 a. m. a 9 p. m.
Teléfono: 207-4031