Madrid. EFE. Un agradecido Andrés Calamaro brindó la noche de ayer, al auditorio del Palacio de los Deportes de Madrid, un concierto con el que presentó el álbum que reúne sus éxitos más conocidos, El regreso , y en el que aseguró que Madrid "es el mejor público que cualquier cantante puede soñar".
"El regreso a Madrid es algo que no vamos a olvidar nunca", confesó el cantante argentino vestido de riguroso negro y al más puro estilo tanguero, que abrió esta actuación con los temas El cantante , de Rubén Blades, y El salmón , toda una declaración de intenciones del argentino respecto a sus facetas como compositor y cantante.
El repertorio continuó con canciones de tono ácido como Te quiero igual , Tuyo siempre , Las oportunidades , Los aviones y Clonazepán y circo , este último de temática política, algo poco común en su discografía. Hasta que un estruendo de guitarras y luces estalló con el tema El vigilante medio argentino , que, junto con la canción Libertad , dedicó a "todos los presos argentinos privados de libertad".
Nuevo aire. Un mejorado Calamaro, que ha dejado de lado su imagen de músico maldito, imprimió un sentimiento melancólico a todo el concierto, mientras que daba las gracias en reiteradas ocasiones al público por "llenar el templo de los deportes de Madrid".
Aunque en el tema Para no olvidar el compositor pareció confesar algo respecto a esta época, "gracias a la vida porque no perdí ni mi voz, ni mi amor al cante".
Uno de los momentos más emotivos de la noche apareció de la mano del español Niño Josele y su guitarra, músico al que Calamaro presentó como "una de las mejores experiencias que un músico mediano puede tener, refiriéndose a él mismo. El talentoso guitarrista almeriense mezcló con la voz del argentino los mejores acordes flamencos en dos míticos tangos, Por una cabeza y Sur , y continuó con la canción Estadio Azteca .
Calamaro decidió brindar su especial homenaje con el tema Desconfío al músico conocido como Pappo , al que considera "fundador del rock argentino", y a Turmix , "uno de los defensores del rock en Malasaña". Aunque tampoco faltaron temas tan conocidos como Alta suciedad , No se puede vivir del amor , Me estás atrapando otra vez o Para no olvidar .
Después de cinco años sin subirse a un escenario Calamaro cierra con este concierto en Madrid la pequeña gira con la que también visitó San Sebastián y Barcelona, actuaciones en las que se ha hecho acompañar de una banda formada por tres guitarras, dos teclados, -uno de ellos el del músico bonaerense que no se despegó de él en ningún momento-; un bajo, la batería y dos peculiares coristas.
Un derroche de energía y guitarras se sintió en las canciones que cerraron el concierto: Flaca , Paloma , Mi enfermedad y Sin documentos , cuatro clásicos que entusiasmaron a un público ya de por sí entregado, en un concierto con el que el Bob Dylan de Buenos Aires , como lo tildan cariñosamente medios de la crítica musical, cerró su pequeña gira por España, después de cinco años sin subir a un escenario.
La presencia del que fuera líder de Los Rodríguez despertó grandes expectativas en el público español, que agotó las entradas varias semanas antes. Fueron miles los que se congregaron para escucharlo.