Pyongyang. La secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright y el líder norcoreano Kim Jong Il dieron hoy otro paso alentador dentro del proceso de aminorar el clima de hostilidad que ha caracterizado las relaciones de ambos países por medio siglo.
``Hemos tenido un tremendo progreso y todavía tenemos muchas cosas pendientes'', declaró Albright a la prensa al término de seis horas de conversaciones con Kim.
En un brindis en el lujoso Palacio de las Magnolias, donde fue anfitriona de una cena de despedida, Albright estaba impresionada por lo histórico del momento: una visita cordial a un país comunista que hasta hace poco Estados Unidos consideraba una amenaza a la estabilidad mundial.
``Nunca pensé que iba a ser anfitriona para un encuentro como este'', declaró. Un dirigente allegado a Kim dijo en su brindis que Corea del Norte deseaba tomar más pasos hacia la reconciliación.
La cena se dio en un salón hexagonal inundado de luz brillante, algo curioso en un país donde mucha gente debe usar velas y lámparas de gas debido a la pobreza y falta de electricidad.
Albright también señaló que Kim habló sobre el programa norcoreano de misiles cuando ambos presenciaron una exhibición de gimnasia anoche.
Durante la velada, una imagen del misil norcoreano Taepo Dong I fue mostrada ante los espectadores.
``Me dijo que ese fue el primer satélite que lanzaban, pero que será el último'', bromeó Albright.
Al preguntársele si ella interpretó ese comentario como un compromiso a favor de una moratoria permanente del programa de misiles, Albright replicó: ``Lo que dijo lo tomamos con absoluta seriedad al igual que su deseo de mejorar las relaciones''.
Albright no entró en detalles, pero puntualizó que durante la próxima semana se sostendrán conversaciones de tipo técnico sobre el asunto.
Una fuente del Departamento de Estado, hablando a condición de anonimato, dijo que Kim ``aceptó la idea de encontrar maneras de restringir los misiles de largo alcance''.
Corea del Norte realizó ensayos con el misil de alcance medio a fines de agosto pasado, tomando desprevenido a Estados Unidos y provocando repudio en Japón.
Los coreanos también cuentan con un modelo de largo alcance del mismo, que nunca ha sido objeto de ensayo, pero del cual se presume es incluso capaz de llegar a territorio estadounidense.
Al iniciar hoy las reuniones, Kim le expresó a Albright su convicción de que ``las tres horas de pláticas de ayer no son suficientes para romper el silencio de 50 años''.
Es la primera vez que Kim se reúne con un funcionario estadounidense.
Albright dijo que ambos hablaron sobre una gama de temas de seguridad, terrorismo, derechos humanos y la suerte de los restos de soldados norteamericanos muertos durante la guerra de Corea.
Albright atizó sobre ``la necesidad de dar pasos concretos para minimizar las tensiones en la península coreana''.
Antes de regresar a Estados Unidos, Albright tiene previsto hacer una parada en Seúl para informar a las autoridades surcoreanas y japonesas sobre el contenido de las reuniones con Kim.
Al comenzar su segundo día, Albright viajó al interior del país y participó de un almuerzo, que tuvo como anfitrión a Jo Myong Rok, uno de los principales asesores de Kim.
Jo afirmó que los vínculos entre ambas naciones, ``congelados por varias décadas han empezado a derretirse''.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.