Su luz intensa lleva en sí la capacidad de sanar. Se trata del pulsed dye laser Demobeam 2000 de 595 nanómetros, un nuevo equipo adquirido por la fundación Debra de Costa Rica para el tratamiento de hemangiomas y manchas de vino oporto.
Gracias a este láser más de 100 niños de la fundación Marvin Barquero, para niños con graves enfermedades en la piel, podrán recibir un mejor tratamiento para intentar borrar las marcas rojas y moradas que han aparecido en su piel, principalmente en la cara.
Junto con el láser, llegó al país un médico con gran trayectoria en el tratamiento de estas enfermedades. Se trata del dermatólogo italiano Paolo Bonan, quién impartió, el miércoles, jueves y viernes de la semana pasada un curso sobre las aplicaciones del láser a más de 20 médicos costarricenses. Solo serán estos médicos los que podrán utilizar el nuevo equipo.
Marcas en la piel
Tanto los hemangiomas como las manchas de vino de oporto aparecen por la acumulación de vasos sanguíneos anormalmente densos.
El hemangioma es un tumor benigno que aparece en el 10 por ciento de los recién nacidos, pero muchas de estas manchas desaperecen por sí solas. El problema se da cuando no desaparecen, entonces su crecimiento puede comprometer el bienestar de un órgano vital y causar mucho daños psicosociales debido a la deformación de la cara. La aplicación del láser, junto a tratamiento con esteroides, interferón y cirugía, puede eliminar o hacer más pequeños los hemangiomas.
En cambio, las manchas de vino oporto no son tumores benignos, son malformaciones. Aparecen en menos del uno por ciento de los recién nacidos. Son planas, de color rosado, rojo o morado y crecen con el tiempo. Para estas manchas, el único tratamiento disponible es el láser.
Hasta hace poco, quienes nacían con estas terribles marcas en la piel en Costa Rica, tenían pocas oportunidades. Algunos, lograban recibir tratamiento en el exterior. Mas la mayoría de ellos recibía únicamente el tratamiento disponible: fármacos que evitan el crecimiento del hemangioma.
Ahora, la historia ha cambiado. El láser, instalado en el hospital Cima San José, estará a la disposición de los niños de la fundación, que a su vez son atendidos en el Hospital Nacional de Niños.
Además, el láser tiene también aplicaciones estéticas. Con el dinero generado de estas últimas, la fundación pretende pagar el costo del equipo que es de $82.000 (unos ¢31 millones).
Aliado en el tratamiento
El láser tiene muchísimas aplicaciones, explica el doctor Bonan. Sin embargo, una de las principales es que se puede concentrar gran cantidad de energía en una pequeña área.
En la medicina, existen dos tipos de láser: los no selectivos y los selectivos. Los primeros se pueden utilizar para tratar cualquier tipo de lesión, mientras que los otros determinan con más exactitud el tejido que pueden tratar.
Ese es el caso del pulsed dye laser . Está construido específicamente para tratar tejidos con un color rojizo, como lo son la hemoglobina y la melanina. Por ello es el láser indicado para el tratamiento de los hemangiomas y las manchas de vino oporto: puede atacar el crecimiento anormal de tejido vascular.
El láser es luz, por ello, al definir la longitud de onda de la luz dentro del espectro de los colores se puede determinar que únicamente trabaje sobre los tejidos de un color determinado.
Bonan explica que el primer pulsed dye laser se utilizó en las décadas de los años ochenta, en aquel momento era de 575 nanómetros. Sin embargo, en la búsqueda de un láser más preciso, han ido perfeccionando la herramienta para lograr uno con mayor penetración en el tejido para atacar lesiones vasculares de más profundidad . Además, hace que los moretes que pueden aparecer después del tratamiento sean más leves y desaparezcan más rápido.
Bajo el láser
El tratamiento de cada paciente depende del tamaño y profundidad de su hemangioma o mancha de vino oporto, explica Bonan.
"Lo ideal es empezar el tratamiento lo antes posible para evitar al máximo la deformación de la cara y evitar que crezca mucho ", dice.
En el caso del hemangioma, el láser solo es una parte del tratamiento, advierte.
Esta tecnología puede parar el crecimiento del tejido vascular, pero hay otros tejidos involucrados en el tumor que no pueden ser controlados por el láser, necesitan de medicamentos esteroidales para controlar su crecimiento. En el pasado, la estrategia con los hemangiomas era esperar a ver si desaparecían por sí solos. "Sí pueden desaparecer, pero siempre dejan terribles cicatrices, eso se puede evitar con el láser", según sostiene Bonan.
Con las manchas de vino oporto, el láser es totalmente efectivo, pues se trata de manchas compuestas, por completo, por tejido vascular.
El tratamiento con el láser comprende varias sesiones. Según el caso, cada sesión puede durar entre 30 y 90 minutos. Bonan aconseja administrar el láser con intervalos de tres semanas.
Con un especie de pistola, el médico va disparando la luz sobre la lesión. Según la profundidad de la mancha, el dermatólogo elige la intensidad de la energía que puede llegar a un máximo de 15 julios.
Se siente dolor, pero es tolerable. Así lo asegura Laura Vindas, de 20 años, quien el jueves pasado se sometió al tratamiento.
Mas con todao y las molestias que produce, es un precio que cualquiera con un hemangioma o una mancha de vino de oporto está dispuesto a pagar para borrar un dolor mayor: el de la mancha que llevan consigo.