ROMA (AFP) El papa Benedicto XVI recibió por primera vez este jueves en audiencia privada en el Vaticano al presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien firmó un importante acuerdo con la Santa Sede sobre el estatuto de la Iglesia católica en Brasil.
Durante el encuentro de casi media hora, que el Vaticano calificó como "cordial", el jefe de la iglesia católica y el presidente brasileño intercambiaron opiniones sobre temas de actualidad internacional y regional y sobre todo conversaron sobre la difícil situación de los "pobres y marginados" en el inmenso país sudamericano.
El Papa y Lula analizaron también el "papel clave de la familia en la lucha contra la violencia y el deterioro social", subrayó un comunicado del Vaticano.
"Pedí al Papa que en sus pronunciamientos hable de la crisis económica. Y luego, si cada domingo se le escapa al pontífice un consejito, quien sabe si al final encontremos con más facilidad una salida al problema", contó por su parte Lula poco antes de partir hacia Washington (EEUU), donde participará el sábado a la cumbre del G20 que reúne a los dirigentes de países industrializados con aquellos con economías emergentes.
Benedicto XVI recibió al mandatario sudamericano, católico y socialista, en su estudio privado en el segundo piso del palacio apostólico.
La visita de Lula al Papa se produce 18 meses después del primer viaje del pontífice alemán a América Latina, realizado a Brasil en mayo del 2007 y es el fruto de intensas negociaciones diplomáticas para la firma de un acuerdo marco con el país más católico del mundo, con unos 125 millones de católicos sobre 186 millones de habitantes.
Durante el encuentro el Papa agradeció públicamente al presidente brasileño por la firma del acuerdo que mantiene la enseñanza de la religión en las escuelas públicas.
La Santa Sede presionaba desde hace varios años para que se estipulara tal acuerdo, que garantiza también la enseñanza de los demás credos, precisaron fuentes brasileñas.
El acuerdo está compuesto por 20 artículos que abordan varios sectores, entre ellos el "estatuto jurídico de la iglesia católica en Brasil, el reconocimiento de los títulos de estudio eclesiásticos, así como del matrimonio católico y define el régimen fiscal", precisó el Vaticano.
En la elegante Sala del Tratado, abierta para la ocasión, ante la presencia del presidente Lula y del Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim y su homólogo en la Santa Sede, monseñor Dominique Mamberti, rubricaron solemnemente el acuerdo.
"Quiero subrayar que no se estipulan 'privilegios', porque no se puede llamar privilegio al reconocimiento de una realidad social tan importante como es hoy en día la iglesia católica en Brasil", afirmó Mamberti en su discurso, en el que resaltó la satisfacción de la Iglesia por el acuerdo alcanzado.
El diplomático de la Santa Sede subrayó que el pacto "no afecta para nada" a los ciudadanos de otros credos, ya que garantiza "el pluralismo" religioso así como la "sana laicidad".
Por su parte, el canciller brasileño, artífice de la exitosa política exterior del gobierno de izquierda, recordó la pluralidad "étnica, cultural y religiosa" de su país así como el papel desempeñado por la Iglesia para la "redemocratización" de Brasil y a favor de la "protección y promoción de los derechos humanos".
"Creo que es un acuerdo histórico porque reglamenta todos los aspectos jurídicos de la Iglesia, que ha convivido muchos años tranquilamente en Brasil", declaró a la prensa el cardenal brasileño Claudio Hummes, quien asistió a la ceremonia.
La visita de cuatro días de Lula a Italia y el Vaticano se concluyó con una serie de aciertos diplomáticos al obtener el apoyo de Italia para que se incluya la participación de los países en desarrollo como Brasil en los mecanismos decisorios de la economía mundial.
"Me preocupa que la crisis empobrece más a los que ya son pobres" comentó el mandatario brasileño, quien se reunió con el jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi en su búsqueda de una salida conjunta a la crisis financiera mundial.
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