por Matilde Wolter
Santiago de Chile, 27 ene (EFE).- La hija mayor de Augusto Pinochet quedó hoy detenida en Chile a su regreso desde EEUU, tras intentar sin éxito convertirse en perseguida política para evadir un juicio por evasión tributaria y falsificación de documentos.
Lucía Pinochet Hiriart, de 64 años, llegó a las 12.30 hora local (15.30 GMT) a Santiago tras un largo viaje que empezó el viernes por la noche en Washington y que, tras un corto tránsito por Buenos Aires, concluyó en el aeropuerto de Santiago, donde se le notificó de su detención y su procesamiento.
Lucía Pinochet había viajado a Argentina el 22 de enero, horas antes de que el juez Carlos Cerda, que investiga las millonarias cuentas de su padre en el exterior, le notificara de su procesamiento por delitos de evasión tributaria y falsificación de pasaportes.
Desde Buenos Aires voló sorpresivamente a Washington, donde pidió el miércoles asilo político y quedó detenida mientras se resolvía su solicitud, hasta que resolvió retirarla el viernes y regresar a Chile.
A su llegada, la hija de Pinochet, quien se veía cansada y con el rostro demacrado, declaró a la Televisión Nacional de Chile que es víctima de "persecución política", que volvió al país "para dar la cara" y que lo pasó mal en EEUU, donde estuvo dos días encarcelada.
También insistió en su inocencia en el caso de evasión de impuestos por más de 800.000 dólares que le imputa el juez Cerda, quien el martes había dictado órdenes de arraigo y de búsqueda internacional en su contra.
En una medida inusual, el magistrado concurrió hoy al aeropuerto y subió al avión en que llegó la fugitiva donde, tras saludarla, le pidió que bajara para notificarla de la resolución que adoptó el lunes contra ella y su familia.
El magistrado procesó el lunes a su madre, Lucía Hiriart, y a tres de sus cuatro hermanos por los mismos cargos, pero todos obtuvieron su libertad provisional bajo fianza al día siguiente, en un trato del juez que algunos calificaron incluso de "preferente".
En este contexto, la petición de asilo político en EEUU de Lucía Pinochet causó sorpresa en Chile y concitó el repudio de las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
El Gobierno, en tanto, intentó quitarle connotación política al caso, que ha remitido exclusivamente a la esfera policial y judicial, aunque algunos ministros calificaron la petición de "insólita y absurda".
Tras su llegada de hoy, el ministro del Interior, Francisco Vidal, dijo que la situación de Lucía Pinochet es materia de procedimientos judiciales y que el Gobierno "no tiene nada que comentar" al respecto.
Admitió que con la fuga y petición de asilo se registró "una situación distinta", pero afirmó que todo ha vuelto a su cauce.
El ministro también descartó las expresiones de la mujer en cuanto a que ella y su familia son víctimas de persecución política y recalcó que en Chile "hay un debido proceso, un Estado democrático y no hay persecución política".
En tanto, en fuentes judiciales se confirmó que el juez Cerda le ratificó a Lucía Pinochet que quedará en libertad provisional previa consulta a la Corte de Apelaciones y el pago de una fianza de 5.700 dólares.
Por lo mismo, la hija mayor de Pinochet permanecerá en la Escuela de Gendarmería hasta el lunes, día en que el tribunal de alzada revisará la libertad provisional que le concedió el magistrado.
Hasta ese recinto llegó una veintena de manifestantes partidarios de la familia Pinochet, con pancartas con la foto del ex dictador y que aseguraron que éste es un juicio ilegal y político.
La diputada socialista Isabel Allende, hija del presidente Salvador Allende (1970-63), dijo hoy que lo más recomendable era que la hija de Pinochet volviera a Chile y calificó de "burdo" hablar de persecución política en este caso.
"El juez le ha entregado garantías que otros no tienen en Chile. Durante muchos años gozaron de la impunidad y simplemente lo que ocurre es que está funcionando la justicia", señaló la diputada.
En Arlington (Virginia), Lucía Pinochet fue fichada, se le tomaron las huellas dactilares, tuvo que vestir un uniforme de reo, le pusieron un brazalete de seguridad y pernoctó en una cárcel a la que también llevan a traficantes de drogas y asaltantes. EFE
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