Kuala Lumpur, 20 jun (EFE).- El estruendo de los tambores y el fragor de la multitud protagonizaron el XXV Festival Internacional de Botes Dragón de la isla malasia de Penang, una celebración entre la mística y la exaltación deportiva que reunió este fin de semana a embarcaciones de once países.
El espectáculo estuvo dominado por las cabezas de dragón de las naves que avanzaban sobre las aguas de Penang, 350 kilómetros al noroeste de Kuala Lumpur, espoleadas por los remos de los participantes y los golpes de tambor de sus patrones.
El colorido de los barcos destacó quizá más que en otras ocasiones debido al buen tiempo y a la enorme participación, con 25 tripulaciones de naciones como China, Japón, Hong Kong, Tailandia, Indonesia, Holanda o Estados Unidos.
En el festival también estuvo presente, además del país anfitrión, Malasia, un equipo de Australia formado por supervivientes de cáncer de mama que quisieron lanzar un mensaje de esperanza a las afectadas por esta enfermedad.
El significado místico de la celebración se funda en el ritual conocido como "El despertar del dragón", por el que los ojos del monstruo son salpicados con el agua de la vida para adquirir fuerza y energía.
Las regatas de botes dragón son una tradición originaria de China, donde se celebraban hace más de 2.000 años durante el solsticio de verano, cuando los campesinos creían que las carreras aseguraban una cosecha próspera y generosa.
La trágica historia de Ch'u Yuan fue el acontecimiento que inspiró e incorporó estas espectaculares carreras a la vida de los chinos, cuando este poeta y político aconsejaba al rey de Ch'u, en torno al siglo IV antes de Cristo.
En aquella época de guerra y de luchas entre los señores feudales, Ch'u Yuan advirtió al rey de la futura devastación de su reino, pero el monarca no le creyó y ordenó su destierro.
Desesperado y ciego de dolor tras comprobar la devastación anunciada, Ch'u Yuan se abrazó a la muerte arrojándose al río Mi Lo.
Entonces, las gentes de Ch'u, afligidas por su fallecimiento, salieron a espantar con sus botes a los peces que merodeaban hambrientos en torno a su cuerpo.
Así, chapotearon con su remos y golpearon con sus tambores antes de lanzar arroz envuelto en hojas para asegurarse que Ch'u Yuan nunca tuviese hambre, un homenaje al que se remonta el origen de la actual fiesta.
En realidad, estas regatas, que se pueden presenciar en otras partes del mundo, simbolizan la vieja lucha del hombre contra la Naturaleza, la enfermedad y la muerte.
Tras China, Malasia fue el primer país que adoptó las regatas de botes dragón, dando comienzo como actividad deportiva en Penang en 1934 y con carácter internacional en 1979.
Para no obviar su procedencia, se celebran el quinto día del quinto mes del año chino con el rojo como el color dominante en los botes, el símbolo de la estación estival.
Y tampoco faltan los pastelillos de arroz, que, envueltos en hojas, son todavía degustados como parte importante de una celebración que también se puede contemplar como un espectáculo deportivo.
Hoy, la multitud ya no arroja piedras a los botes rivales como ocurría en tiempos remotos. Entonces, era incluso necesario que una nave zozobrara y al menos una persona se ahogara, desgracia que, sin embargo, era considerada señal de buena suerte.
El colofón de la jornada, que terminó con la final de 500 metros para tripulaciones mixtas, fue la entrega de trofeos que tuvo lugar durante una cena-fiesta al aire libre celebrada en el Khoo Kongsi, un popular centro turístico de Penang rodeado de arquitectura tradicional china. EFE
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