por Rocío Ayuso
San Diego (EEUU), 24 jul (EFE).- Frente al aburrimiento político de las dos convenciones que se preparan en EEUU, los seguidores del mundo de la historieta prefieren acudir a una cita más enrollada con sus héroes de papel como la feria Comic-Con International.
Una convención que este fin de semana cumple su 35 aniversario y pocos regalos suenan tan felices como su fortaleza numérica: de 500 personas en su primera convocatoria, la convención pasó a recibir 75.000 el pasado año.
Es un número suficiente para llenar el centro de convenciones de San Diego hasta el próximo domingo, de la misma forma que hace ocho años lo hiciera el Partido Republicano con su convención política de 1996.
Aún así, las diferencias son claras porque donde hubo delegados y políticos encorbatados pululan ahora "vampirelas", "elfos", caballeros Jedi de "La guerra de las galaxias" o pseudo escolares de "Sailor Moon" de lo más coquetas, todos ellos aficionados a la historieta disfrazados de sus héroes preferidos.
"Es lo más parecido a una fiesta de disfraces", confiesa el actor Mark Hamill, que ha conocido muchas de estas convenciones desde que su nombre se convirtió en objeto de culto entre los aficionados a la saga de "La guerra de las galaxias" de la que fue protagonista.
Es una fiesta, sí, pero que mueve muchos millones de dólares, a juzgar por la atención cada vez más creciente que los grandes estudios de Hollywood prestan a este circo humano.
Todos los principales estudios de cine están presentes en esta edición de la Convención Internacional de Cómic de San Diego, más conocida como Comic-Con.
Sus pabellones, montados con todo lujo, competirán por la atención de los aficionados al cómic con los pequeños puestos de las editoriales de historietas, por lo general en declive.
También se hacen hueco los coleccionistas, vendiendo ese primer ejemplar de alguna serie olvidada en perfecto estado o incluso páginas originales de alguno de los creadores de "Spider Man", "Flash Gordon" o "Tintin", entre otras.
Como confiesa José María Berenger, editor de la revista "El víbora" y uno de los pocos representantes del cómic español que este año pasará por la convención, se trata siempre "de una experiencia apabullante".
Sin embargo, el interés ha ido cambiando y a la vez que la industria del cómic como tal va perdiendo lectores, otros sectores del espectáculo buscan inspiración en sus tebeos o revistas de historietas.
"Blade: Trinity", la tercera entrega cinematográfica del primer superhéroe negro; "Sin City"; "Batman Begins", o "Fantastic Four" son algunas de las películas inspiradas en el mundo del cómic que se presentarán en estos días en la "Comic-Con".
Junto a ellas, y mezclándose con los aficionados, estarán estrellas de la pantalla como Jude Law, Sarah Michelle Gellar, Jessica Biel o Keanu Reeves, quienes aprovecharán este foro para promocionar sus próximos estrenos.
También han anunciado su paso por la convención los realizadores hispanos Guillermo del Toro y Robert Rodríguez, aunque en su caso es un sacrificio menor, dado que siempre fueron aficionados.
Como explica Del Toro, que pudo trasladar al cine su afición al dirigir "Hellboy", un personaje creado en los cómics por Mike Mignola, Hollywood se ha dado cuenta de que en estas convenciones tiene a su mejor público.
"No sólo se gastan el dinero en las películas que les gustan, sino que puedes contar con ellos para adquirir el resto de los productos relacionados con el filme", admite, como auténtico coleccionista.
Además, la constante presencia en Internet de buena parte de los aficionados a la historieta les hace una importante fuente de opinión, para bien o para mal.
Esta influencia quedó demostrada en la pasada edición de la "Comic-Con", donde los estudios Sony hicieron la presentación oficial de "Spider Man 2" para luchar contra los rumores poco halagüeños que habían empezado a circular sobre la película.
El resultado llegó un año más tarde, cuando la cinta quedó convertida en el estreno más taquillero de la historia del cine. EFE
ra/cma/jma