El arroz blanco, suelto y humeante en una esquina; muy cerca de allí, los frijoles arreglados, ¡Ah!, y la carne suavecita y gustosa nos hace la boca agua. Junto a ella, está la frescura y verdor de la ensalada y, por supuesto, la dulzura única del plátano maduro.
Muchos le niegan al paladar el gusto de saborear el casado por temor a unas libritas de más. Sin embargo, este popular platillo encierra un gran valor nutricional.
Así lo demostraron Carolina Castro y Michelle Lechtman en un estudio realizado para optar por el grado de licenciatura en Nutrición en la Universidad de Costa Rica.
"Se trata de una comida completa porque incluye alimentos de los tres tipos: cereales, vegetales y carnes, lo que lo hace ser un plato muy balanceado.
"Nosotros definimos el casado como un plato único de arroz, frijoles, ensalada de vegetales, picadillos de verduras, carne de todo tipo y plátano maduro", sostuvo Castro.
Además de ser completo, el casado es buena fuente de vitaminas antioxidantes (A, C y E), contiene hierro y alta disponibilidad de fibra.
Las primeras las encontramos en los vegetales de la ensalada, en los picadillos de zanahoria, y en el maduro.
La vitamina A contribuye a tener una buena visión, la C ayuda a combatir los resfríos, y junto a la E, son elementos preventivos contra el cáncer y los padecimientos del corazón.
La fibra, indispensable para una buena digestión, la obtenemos al comer las ensaladas, los guisos y el arroz.
En los frijoles y en las carnes, en especial las rojas, hallamos hierro. Este mineral es importante para combatir la anemia y levantar los glóbulos rojos.
¡Con moderación!
El casado, no obstante, podría convertirse en un plato rico en grasas y sodio, y contribuiría a aumentar los problemas coronarios de nuestra población.
Para evitarlo, solo basta con adquirir algunos hábitos en su preparación.
"La mayor cantidad de las grasas proviene de las carnes y el plátano frito, y estas aumentan si se cocinan con manteca en lugar de aceite. Lo más conveniente es comer la carne a la parrilla y el maduro sudado", agregó Castro.
Los hombres requieren por día 2.650 calorías, un casado
normal contiene un promedio de 1.070; es decir, 40 por ciento de lo necesario.
En las mujeres este porcentaje aumenta, pues ellas necesitan 1.950 calorías, lo que implica que un 54 por ciento lo podría brindar el casado.
Por ello, también es recomendable disminuir los condimentos y las sales que se le añaden a las distintas porciones. Además, aquellos golosos, a los cuales les agrada el huevo y la pasta, no deben dar rienda suelta a sus gustos, porque es mejor eliminar estas dos opciones del plato.
El sabor especial que tiene es el responsable de la popularidad del casado, pues no solo los ticos disfrutamos de él; también es una buena opción de turistas "mochileros" a alimentarse a un precio módico.
¿Cómo nació el casado?
Son varias las leyendas que se tejen alrededor del nacimiento del casado. Estas son las que más se cuentan.
n En una pequeña soda del centro de San José, una señora comenzó a servir bistec o hígado, pero con la llegada de la jornada continua, los trabajadores empezaron a pedir más comida, que les sirvieran "como a un casado".
n En los años 50, con el aumento de la actividad comercial en San José, los restaurantes del centro y del mercado empezaron a ofrecer un plato cómodo en precio y completo, que los "hiciera sentir como en casa".
Fuente : Marjorie Ross, experta en antropología culinaria.