Roma, 15 may (EFE).- El "heredero" del trono italiano, Víctor Manuel de Saboya, volvió hoy a Roma, tras más de medio siglo en el exilio, como un ciudadano de a pié que se apresta a ser recibido mañana, viernes, por el presidente de la República.
Acompañado de su esposa, Marina Doria, y de su hijo, el príncipe Manuel Filiberto, Víctor Manuel llegó a Roma procedente de Ginebra (Suiza), donde tiene fijada su residencia, en la que es su tercera visita a Italia después de que el Parlamento levantara el veto a su entrada al país.
El pasado mes de diciembre acudió brevemente al Vaticano para una audiencia con el Papa y a mediados de marzo pasado visitó Nápoles, la ciudad de la que partió tras la abdicación de su padre, Umberto II, al perder el referéndum que abolía la monarquía en 1946.
Antes de instalarse en el hotel Exedra de Roma, donde ha montado su cuartel general, el heredero de los Saboya visitó el monasterio de Montecassino (a 100 kilómetros de la capital), donde está la tumba de San Benito.
Víctor Manuel afirmó haberse emocionado al recorrer esta famosa abadía y sus dependencias anexas, totalmente reconstruidas tras su destrucción durante la II Guerra Mundial.
También fue un momento de especial significado la visita que hizo con anterioridad al cercano cementerio militar de Montelungo, donde reposan caídos del último conflicto mundial.
En la suite de 300 metros cuadrados del hotel romano situado curiosamente en la Plaza de la República esperará ahora Víctor Manuel ser recibido por el jefe del Estado en el palacio del Quirinal, antigua residencia de los reyes italianos.
Ese momento será el acto central de la visita a Roma del heredero de la Casa de Saboya, que con un "juramento" espontáneo de fidelidad republicana abrió las puertas a la derogación de la disposición constitucional que le impedía regresar a Italia.
Durante su estancia en la capital italiana, que se prolongará hasta el domingo, Víctor Manuel se reunirá también con el primer ministro, Silvio Berlusconi, y con los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado.
Antes de regresar a Ginebra tiene previsto asistir a la misa dominical del Papa, que ese mismo día cumplirá 83 años con la canonización de dos beatos polacos y otros dos italianos. EFE
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