SON MUCHOS LOS ADJETIVOS que ha generado la película Inteligencia artificial allí donde se ha estrenado. Desconcertante, extraordinaria, valiosa, inclasificable, son algunas de las valoraciones de la crítica, aunque algunos otros sectores del público se han quejado porque la cinta no les dio lo que esperaban.
Lo cierto es que Inteligencia artificial es una invitación al debate, polémica que viene apadrinada con la presencia de Steven Spielberg como director, quien hace suyo un filme que -en otra época- quiso hacer el ilustre Stanley Kubrick (1928-1999).
Inteligencia artificial se basa en un relato escrito por Brian Aldiss titulado Los superjuguetes duran todo el verano, publicado en 1969. Stanley Kubrick llamó a Aldiss a mediados de los 70 para adquirir los derechos de la historia. Luego, en 1983, Kubrick contactó al guionista Ian Watson para que hiciera la adaptación al cine.
Sin embargo, Kubrick no llegó a filmar la película. Después de su muerte, en marzo de 1999, la idea de Inteligencia artificial tomó nuevos bríos, esta vez de manos de Steven Spielberg, quien recuperó el guión de Ian Watson y más de mil dibujos que Kubrick había preparado. Por fidelidad, Spielberg mantuvo todas las referencias al personaje de Pinocho (de la literatura de Carlo Collodi) agregadas por Kubrick, así como el deshielo de los polos como punto de partida.
El resto es la historia de David (magníficamente interpretado por Haley Joel Osment), un niño robot creado para amar en la sociedad de un futuro más bien apocalíptico, quien -en un momento determinado- siente el afán de ser amado, por lo que desea que el Hada Azul lo haga humano, como a Pinocho. Esta es su búsqueda desesperada.
En su aventura emotiva, David conoce a Joe (un robot hecho para el placer sexual de las mujeres, interpretado por Jude Law), y ambos se debaten en una sociedad confusa donde chocan los "orgas" (seres de carne y hueso) con los "mecas" (los robots). La búsqueda resulta milenaria. En tanto, la raza humana llega a adquirir formas muy evolucionadas y solo David permanece como memoria de un tiempo pasado.
El crítico A. O. Scott (New York Times) afirma: "Inteligencia artificial es un estudio profundo del escándalo moral de la deshumanización". El crítico español Josep Parera (Imágenes) escribe: "Es una obra de arte absoluta, un título cumbre, una lección de cine".
Todo ello gracias a un Steven Spielberg meticuloso plano a plano, a una solemnidad "kubrickeana" y al riesgo artístico en juego: generar emociones reales dentro de lo mejor de la ciencia-ficción para hacernos reflexionar sobre la complejidad de lo humano. ¡Excelente!