Han enverdecido el planeta desde el comienzo del periodo carbonífero hace 340 millones de años, cuando crecían en vastos pantanos habitados por dinosaurios e insectos primitivos. En este escenario, mucho antes que las plantas de flor, los helechos son la primera flora en reaparecer hace 65 millones de años; después de que un enorme meteorito cayó en la Tierra y acabó con los dinosaurios y la mayoría de las plantas.
A pesar de que muchos de los helechos de la Edad del Carbón se extinguieron, los pocos sobrevivientes evolucionaron en los tipos que ahora conocemos, pero conservando la fortaleza de sus antecesores. Por lo tanto, los helechos, difíciles de matar, los tenemos hoy día en todas las formas, colores, texturas y tamaños, desde muy pequeños y agraciados hasta enormes y robustos helechos arborescentes que pueden llegar a medir hasta 20 metros de altura.
En el siglo XIX los helechos reinaron por más de 30 años, cuando los ingleses obsesivamente los coleccionaron para sus jardines, invernaderos y para los magníficos terrarios conocidos como las urnas de Ward, lugar donde mantenían las especies más exóticas. Se convirtió en un hobby elitista coleccionarlos, competían por las nuevas y más raras variedades que recolectaban de la vida silvestre.
En esa época, los aficionados por los helechos los sacaban de los bosques para suplir sus jardines. Hoy día sabemos que recolectar helechos silvestres pone en peligro de extinción ciertas especies y quebrantamos el frágil ecosistema del bosque.
Dichosamente encontramos viveros que los han reproducido por esporas o cultivo de tejidos y en los que podemos encontrar gran variedad sin sacrificar su existencia en un medio natural. Lo mismo antes se usaba mucho la raíz de helecho para la siembra de orquídeas y hoy se utilizan otras mezclas de cultivo que no incentivan la tala de estos frondosos helechos arborescentes.
Fácil cultivo
No en vano los helechos son fósiles vivientes. Si han sobrevivido por millones de años es porque son plantas muy fuertes y de fácil cultivo. Simplemente hay que darles lo que les gusta: la mayoría de ellos son amantes de sombra parcial, la humedad y de suelos orgánicos muy sueltos. La mejor fertilización que les podemos ofrecer es la orgánica. Todas la hojas del jardín las podemos ir recopilando para su descomposición y después de unos seis meses son la delicia de los helechos.
Como plantas de interior, se convierten en el blanco de la plaga conocida como cochinilla harinosa, una especie de motitas de algodón que proliferan por la falta de lluvia que lave sus frondas, y por la falta de control de las hormigas pequeñas, que en realidad son las que cultivan esta plaga.
Trate de tenerlos en lugares frescos con muy buena luz pero no sol directo, y donde los pueda regar con frecuencia de la "cabeza a los pies" cada vez que lo necesiten. Los helechos manifiestan su sed cuando les vemos las hojas de un color verde metálico y pálido; esta falta de agua los debilita, por lo que debemos tratar de que siempre tengan la humedad necesaria pero sin saturación. Es importante quitar las frondas viejas para dar lugar a las nuevas. Los helechos se pueden reproducir por esporas o muchos de ellos por hijos que salen de sus rizomas, esta es la manera más fácil y rápida.
Gran variedad
En Costa Rica tenemos gran variedad de helechos nativos, basta con internarnos en nuestros maravillosos parques nacionales para disfrutar de su presencia. En Monteverde, por ejemplo, es impresionante la gran cantidad de helechos arborescentes que hay. Este ambiente fresco y verde lo podemos representar en nuestro jardín sembrando estas plantas.
Podemos hacer un jardín de solo helechos donde el refrescante verdor y delicadeza de sus frondas compensan la ausencia de flores. Es más, ellos actúan como sedantes para las mentes cansadas, en virtud de su serena belleza y sus magníficos tonos de verde.
Los podemos tener en canastas colgantes donde los Nephrolepis spp como el metro y medio, boston y colas de pez son ideales para este propósito, lo mismo que los Platycerium spp cacho de venado y los bellísimos encajes que forman las frondas de las davalias.
En maceteros dentro de la casa, los Adiantum spp, conocidos como culantrillos, suavizan cualquier rincón. En fin, hay gran variedad donde escoger y disfrutar. Justamente este lluvioso mes de octubre nos sugiere las plantas amantes de la humedad, como los helechos, que están en esta época en su charco.
Pregúntele a Laura
¿Dónde puedo conseguir información sobre árboles nacionales?
Para los que nos gusta conocer las plantas por su nombre está el libro Nombres vernaculares y científicos de los árboles de Costa Rica, de Luis A. Fournier y Elmer G. García. Para los que tienen acceso a Internet, les recomiendo la maravillosa recopilación de datos de árboles del Trópico Húmedo que organizó FUNDECOR en su página:http://www.fundecor.com
Ing. Laura Rodríguez Beer
Tels: 443-1259
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