Solo unas horas después de que Joe Rosenthal tomara aquella fotografía en el monte Suribachi, la imagen de los seis soldados estadounidenses levantando una bandera de su país en el punto más alto de la isla japonesa de Iwo Jima dio la vuelta al mundo.
Era el mediodía del 23 de febrero de 1945, en plena II Guerra Mundial. Tras cuatro días de batalla, los seis muchachos colocaban heroicos la insignia, después de que las tropas norteamericanas lograron controlar una ladera de la estratégica isla. El fotógrafo que captó la hazaña logró fama mundial: su foto fue publicada en cientos de periódicos, recibió por ella el premio Pulitzer ese mismo año y pronto la imagen se convirtió en la más reconocida y reproducida fotografía de guerra en toda la historia.
Sin embargo, los seis protagonistas de la escena no tuvieron tanta suerte. Unos no lograron salir con vida de aquel islote en el Pacífico y quienes sobrevivieron cayeron durante décadas en un gradual olvido.
Más de 50 años después, el estadounidense James Bradley –hijo de John Bradley, uno de los seis marines– se dio a la tarea de rescatar la vida de los seis héroes olvidados por la fama. Su padre había muerto el 11 de enero de 1994, asesinado en vida por el abandono del gobierno y los recuerdos de una guerra de la que nunca quiso hablar.
Bradley, un escritor consagrado, entrevistó a más de 300 veteranos de Iwo Jima y con sus historias dio vida al libro Banderas de Nuestro Padres . La obra se ubicó durante varias semanas en las listas de los más vendidos en Estados Unidos y no tardó en encaminarse hacia el cine.
El mítico director Steven Spielberg compró los derechos, llamó a sucolega Clint Eastwood y el resto es historia. El filme La Conquista del Honor –que se estrenó el 26 de enero en Costa Rica– llegó a la pantalla grande para rescatar la historia detrás de la renombrada fotografía.
Atormentado. John Henry Bradley nació en en la ciudad de Antigo, Wisconsin, como el segundo de los cinco hijos de James y Kathryn Bradley.
“Con 19 años se enlistó en la Marina y, en marzo de 1943, inició su entrenamiento en el US Naval Hospital estacionado en Oakland, antes de ser asignado a la Quinta División del Cuerpo de Marines, con la que entró en combate en Iwo Jima. Bradley protagonizó junto a otros cinco compañeros la famosa fotografía”, afirma un artículo publicado por el diario español El Mundo .
Tras estar en la cima del Suribachi, Bradley recibió la Cruz de la Marina por salvar a un compañero del fuego enemigo, pero fue herido en las piernas y enviado a un hospital de Hawai.
Al regresar de la guerra, participó en varias giras por Estados Unidos, pues la foto había convertido a sus protagonistas en iconos nacionales que fueron paseados para recaudar fondos.
Bradley se casó con Betty Van Gorp, se establecieron en Antigo y tuvieron ocho hijos. Pero el héroe del país entero nunca habló de la guerra.
“Los recuerdos le habían atormentado. Jóvenes desmembrados paseaban alrededor de su cama... Su mejor amigo, Ralph Ignatwoski, fue capturado por los japoneses en Iwo Jima y encontrado días después sin ojos, orejas y dedos, con los dientes rotos, la parte anterior de su cráneo vaciada y parte de los genitales en la boca”, añade el artículo.
Incluso, James Bradley añade en el libro que su familia no supo que su padre había sido condecorado con la Cruz de la Marina hasta después de su muerte.
Estratégica. Durante 36 días , la isla de Iwo Jima fue el centro de operaciones de la II Guerra Mundial. Este islote de 20 kilómetros cuadrados tenía una posición estratégica entre las Islas Marianas– bajo dominio de Estados Unidos– y Tokio.
Poder controlar este punto, significaba para los norteamericanos convertirse en los dueños del aire y mermar las fuerzas niponas. Pero primero los 75.000 marines estadounidenses debían desalojar a los 21.000 japoneses desplegados en el lugar.
Con esa consigna, las tropas de Estados Unidos desembarcaron en Iwo Jima el 19 de febrero de 1945. Cuatro días después, al sargento Michael Strank se le asignó la misión de subir al monte Suribachi con un pequeño pelotón e izar allí la bandera de su país.
Strank, nacido en Eslovaquia, emigró con sus padres a Pensilvania. El hijo de Vasil Strenk y Marta Grofikova se alistó en el ejército en 1939. Tres años después fue ascendido, reasignado a la Quinta División del Cuerpo de Marines y enviado a Iwo Jima.
Tras cumplir su misión en el monte Suribachi, se dirigió al norte con su unidad. El 1° de marzo, murió cuando la esquirla de un proyectil vomitado por un destructor del ejército estadounidense le sacó el corazón.
Lo enterraron en el cementerio de la Quinta División de Marines en la misma isla japonesa, y desde el 13 de enero de 1949 descansa en la tumba 7179, del cementerio nacional de Arlington.
Trágico. Franklin Sousley, Harlon Block, René Gagnon e Ira Hayes, completan el grupo de marines que aparece en la simbólica fotografía de Joe Rosenthal.
Sousley, huérfano de padre desde los 9 años, se enroló a 18 en la marina. Un mes después de subir el Suribachi, el 21 de marzo de 1945, recibió un disparo en la espalda mientras patrullaba la isla casi abandonada.
“Un compañero que lo vio caer se acercó hasta él. Mientras pedía ayuda le preguntó cómo se sentía. Sousley respondió: ‘No mal. De hecho no siento nada’. Fue enterrado el 8 de mayo de 1947”, señala el artículo del diario El Mundo .
Block, hijo de dos miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, fue enviado al Pacífico. En noviembre de 1943, llegó a Nueva Caledonia y poco después arribó a Iwo Jima.
Era el segundo de su regimiento y llegó a dirigirlo tras la muerte de Strank, pero fue abatido solo unas horas después de él, mientras atacaban una posición japonesa.
Cuando la fotografía de Rosenthal fue publicada, la madre de Block señaló a uno de los soldados y gritó: “Es Harlon”. Pero el gobierno ya había identificado al soldado como Henry Hansen.
Según el libro de Bradley, Ira Hayes llegó a Washington en abril de 1945 e informó a los oficiales sobre el error en la identificación de los soldados... sus superiores le ordenaron mantener el secreto.
“Un año y medio después, sumido en la depresión del alcoholismo que caracterizaría el resto de su vida tras la guerra, Ira Hayes viajó a Texas para informar a la familia de Block que Harlon había sido, en efecto, el sexto hombre que levantó la bandera”, indica el libro Banderas de Nuestros Padres .
Block fue originalmente enterrado en el cementerio de la Quinta División de Marines en la misma isla de Iwo Jima y reenterrado en Weslaco, Texas, en enero de 1949.
Gagnon, hijo de emigrantes francófonos de Canadá, fue llamado a la Marina en 1943. Estuvo en varios campos de entrenamiento en Carolina del Sur y enviado a Iwo Jima en 1945.
Tras conquistar la isla viajó a Washington con los otros dos sobrevivientes y participó en las campañas de recolección de fondos para el ejército.
Se casó en julio del 45 con Pauline Georgette Harnois, y dos meses después fue enviado de nuevo a combatir en el Pacífico.
Recibió múltiples condecoraciones y a su regreso definitivo, participó en algunas películas e intentó beneficiarse de su condición de héroe, pero al final cayó en el olvido.
“Durante los días de mayor fama, muchos políticos se acercaron a mí mientras me prometían grandes cosas. Todo se evaporó, los políticos desaparecieron y yo volví a Manchester, donde soy toda una celebridad”, dijo en su última entrevista, a los 53 años. Murió de un ataque cardíaco, el 12 de octubre de 1979.
El último de quienes aparece en la famosa fotografía se llamó Ira Hayes, un indio pima nacido en una reserva Arizona. Dejó el colegio en 1942 y se marchó al ejército. Como miembro de Quinta División, fue destinado a Iwo Jima tres años después.
Tras combatir en el Pacífico, se convirtió en un mito nacional. En 1949, apareció junto a John Bradley en la la película de John Wayne, Arenas de Iwo Jima .
Sin embargo, la culpa de haber sobrevivido lo atormentaba. La muerte lo sorprendió a los 32 años –el 24 de enero de 1955–, sumido en el alcoholismo.
Su vida fue llevada al cine en la película The Outsider ( El sexto héroe ) , protagonizada por Tony Curtis, y luego inmortalizada en la canción “Balada de Ira Hayes”, escrita por Peter LaFarge e interpretada por Johnny Cash.