¿Quién no ha escuchado hablar sobre los achaques? Se trata de ese conjunto de síntomas que afectan a muchas mujeres embarazadas. Aunque no todas los sufren, las estadísticas demuestran que son muy comunes en los primeros tres meses de gestación y, a veces, durante más tiempo.
De acuerdo con la página MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, los achaques o mareos matutinos son normales y no afectan el desarrollo del bebé. Aún se desconocen sus causas, sin embargo, se sabe que pueden ser ocasionados por cambios hormonales o por niveles bajos de azúcar en la sangre a comienzos del embarazo. El estrés o algunos alimentos también pueden empeorar el problema.
Para evitar los achaques, los ginecólogos recomiendan comer algunas galletas de soda o tostadas secas antes de levantarse, evitar comidas abundantes y tomar un refrigerio cada hora o cada dos horas durante el día. También aconsejan ingerir mucho líquido y evitar las grasas. Es mejor tomarse las vitaminas prenatales en la noche.
Por último, se debe buscar la asistencia médica si las náuseas son persistentes, el vómito es continuo o hay sangrado, se pierde mucho peso o los achaques se mantienen muy fuertes después del tercer mes.