por Teresa Bouza
Filadelfia (EEUU), 31 octubre (EFE).- Ron Shaw es uno de los votantes indecisos de Ridley Park, una apacible barrio de clase media en las afueras de Filadelfia, lo que le convierte en una de las personas más importantes y cortejadas de EEUU.
Shaw y los votantes indecisos que residen en estados clave como Pensilvania serán, según la firma de sondeos Zogby, el factor decisivo en las elecciones del próximo martes.
Y sólo hace falta que unos cuantos indecisos se decidan para inclinar la balanza electoral en una u otra dirección.
En 2000, por ejemplo, bastaron 366 votos en Nuevo México para que Gore se hiciera con ese estado, y 537 sufragios en Florida para que Bush aterrizara en la Casa Blanca.
De ahí que cientos de neoyorquinos se hayan trasladado este fin de semana a Ridley Park y otros barrios de los suburbios de Filadelfia, en un viaje organizado por varias organizaciones activistas, con el objetivo de convencer a los indecisos para que voten a Kerry.
"Mi mujer y yo estábamos discutiendo eso ahora mismo", dijo Shaw enfundado en un chándal gris a la entrada de su casa poco después de que Tina Kansas, una abogada de Nueva York, le preguntara si sabía a quién votaría el 2 de noviembre.
Shaw es uno de los vecinos de Rodgers Street, una calle de cuidadas viviendas unifamiliares y melancolía otoñal, en la que se respira atmósfera de barrio de clase media estadounidense: aceras vacías, coches aparcados, céspedes cortados, ladridos de perros y mucha calma.
Dentro de los hogares, las elecciones son el tema del día. La incesante peregrinación de republicanos y demócratas ha hecho que los residentes de Ridley Park tengan estos comicios muy presentes y explica que Kansas tuviera que sufrir más de un portazo y varias caras largas.
"Mi mujer va a votar por Kerry, pero yo sigo indeciso", dice Shaw, un pequeño empresario de mediana edad que critica la guerra en Irak, aunque dice no estar seguro de si cambiar de Gobierno en medio de "este lío" sea una buena idea.
A Shaw tampoco le gusta la forma en la que los republicanos han gestionado la sanidad, pero "de dónde va a sacar Kerry el dinero para hacer esa reforma tan cara de la que habla".
Kerry, responde la abogada neoyorquina, "volverá a establecer los impuestos que eliminó Bush a los que ganan más de 200.000 dólares al año". Shaw la escucha con atención y sonríe cuando Tina Kansas añade: "no creo que usted se encuentre en ese rango impositivo".
Poco después de despedirse de Shaw, Kansas desfila calle arriba refunfuñando. La partidaria de Kerry cree que estas elecciones son "cuestión de vida o muerte" y no entiende "cómo todavía puede haber gente indecisa".
En un reflejo de lo que ocurre en el resto del país, los indecisos de Ridley Park critican la gestión económica de Bush y su decisión de lanzar la guerra de Irak, pero no ven en Kerry a un líder convincente.
La campaña de Bush ha apostado a fondo para arrebatar a los demócrata el estado de Pensilvania y dar un vuelco a la elección. Pero los barrios blancos de clase media de Filadelfia -como Ridley Park- no acaban de caer en la red republicana.
La información recolectada por Kansas tras horas de caminata explica la importancia que juegan los "dudosos".
Tras visitar más de 60 casas, la abogada neoyorquina, y otros participantes en el viaje a Ridley Park, se encontraron con que los partidarios de Bush y de Kerry están prácticamente empatados, con lo los votantes como Shaw son decisivos.
Karl Rove, el principal estratega político de Bush, ha señalado que los indecisos irán a parar al bando republicano porque la mayoría son blancos, más mujeres que hombres y generalmente religiosos, grupo que favorece al actual presidente.
Los datos del Pew Research Center, con sede en Washington, indican que los indecisos que ya se han decidido favorecen ligeramente a Kerry, algo que, de todos modos, no ha roto el empate en el que según los sondeos se encuentran los dos candidatos.
En este ambiente de máxima incertidumbre, todo indica que habrá esperar al 2 de noviembre para que se resuelva el misterio.
"¿Sabes cuándo me voy a decidir?, señaló Shaw en tono afable poco antes de despedirse de Kansas, "cuándo esté frente a las urnas el próximo martes". EFE
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