El hombre tranquilo, mimador de primera, aquel que se reunía con su esposa e hijos para conversar de los estudios, la política, el fútbol o la comida, había sufrido un perceptible cambio de comportamiento.
Ahora le molesta todo: "las luces de la casa están encendidas", "siempre me dan de comer pollo", "la música está muy fuerte", "no soporto mi vida".
Un día común, le pide a su esposa que lo acompañe al médico para hacerse un chequeo. Con la excusa de que un amigo le recomendó realizarse un examen de próstata, tímidamente le pregunta al doctor el por qué de su problema.
"Muy sencillo, estás pasando por el llamado climaterio masculino o andropausia", le dijo el médico.
Después del rechazo de la primera impresión, el hombre comprende que se encuentra en el final de su primera edad adulta y que debe prepararse para la segunda.
¿A ellos?
Las etapas del cambio de vida no están reservadas únicamente para las mujeres. Los hombres desde los 35 años y hasta los 65, experimentan fuertes cambios físicos y mentales.
El urólogo Héctor Morales confirma que el climaterio masculino, conocido más recientemente como ADAM (Deficiencia de Andrógenos en el Envejecimiento Masculino, siglas en inglés), consiste en el deterioro de la función sexual y reproductiva del varón.
"A los 35 años, los hombres experimentan una disminución en los niveles de testosterona (hormona sexual que se produce en los testículos)", dice.
Entre los síntomas físicos para determinar ese estado están la debilidad general, pérdida de peso, problemas de erección, pérdida de la libido (o deseo sexual) y disminución en la producción de espermatozoides.
Sin embargo, según afirma Ana Isabel Chaves, uróloga del Centro Nacional de Rehabilitación, hay una diferencia clara entre el climaterio masculino y el femenino.
"En la mujer adulta se agota totalmente su reserva de células germinales, mientras que en el hombre, aunque la disminuye, no pierde su capacidad de reproducción", manifiesta.
Éxito o frustración
La mayoría de los hombres sufren cambios psíquicos, tal vez los más preocupantes si no logran controlarlos.
Depresión, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo, disminución de la capacidad de memoria y pérdida de concentración son algunos de ellos.
No obstante, muchos de los síntomas no son identificados, porque los hombres niegan tener problemas de sexualidad alegando que deben ser "fuertes".
Por ello, es común que muchos hombres cincuentones se vuelven enamoradizos y se lamenten de los viejos tiempos. Cuando son casados, ven a su esposa poco atractiva y sienten la necesidad de reafirmar su calidad de "macho".
Para los expertos, estas relaciones son pasajeras. En pocas ocasiones un hombre adulto y una mujer joven pueden convivir por muchos años.
En este momento, es fundamental que el varón deje de un lado el machismo y acepte su nuevo estilo de vida.
Héctor Morales dice que la vida sigue su curso, por lo que debe recibirse en forma sencilla, real y no crear falsas expectativas.
"Muchos piensan que usando Viagra o inyectándose testosterona volverán a ser los mismos. No se puede ir a dormir, sin tener sueño, aunque se tenga la mejor cama", afirma.
Para ambos especialistas la palabra clave para reiniciar la nueva vida es la sustitución. Cuando hay una pérdida, si bien la gente se siente mal, debe desarrollar de inmediato la facultad de sustituirla con una actividad novedosa y así llenar ese vacío.
El hombre debe cambiar la manera de ver la vida, tanto en el ambiente familiar como personal. Debe estar más activo, recomiendan los expertos.
Conocer nuevos lugares turísticos, practicar deportes, aprender a cocinar o leer un buen libro son buenas distracciones.
Para el psicólogo Albam Brenes, muchas veces el varón debe reencontrarse con su pareja.
En algunos casos, esta segunda etapa debe ser como "escalar una segunda montaña" para así desarrollar una nueva pasión, poder y propósito de vida.
Para otros, se trata del paso de la potencia sexual al gozo sexual, y específicamente los hombres se enfocan más a "ser" que a "hacer".
Para Brenes, es fundamental que la familia contribuya mostrando tolerancia con esa persona.
"Indiscutiblemente, las consecuencias de la inseguridad que el siente pueden tener un largo alcance, pues si hay irritabilidad se afecta al núcleo familiar", agrega.
Sea consciente
Si sospecha que el climaterio masculino lo alcanzó:
Consulte a su médico (urólogo o endrocrinólogo)
No se automedique hormonas. Siempre hágalo bajo receta médica.
De paso, sométase a un examen de próstata. Si tiene 40 años, una vez al año; si supera los 45 cada 6 meses.
Si sus problemas emocionales se agudizan, consulte a un sicólogo.
Lo más importante: acepte que la vida pasa y los años pesan.
Fuente: Entrevistas con Héctor Morales, Albam Brenes y Ana Isabel Chaves.