HAY COMBINACIONES peligrosas en el amor, y la peor es vivirlo en la matemática del triángulo. Siempre alguien queda sobrando, posiblemente el esposo. Así, para el marido, la tentación de un asesinato es opción tan posible como una manzana en el Paraíso. Si usted no está convencido de ello, le cae muy bien repasar el tema en la película Un crimen perfecto.
Sin caer en la moralina fácil, el filme pretende estructurar un relato de tensión, lejos de prédicas sobre la infidelidad. Juega todas sus cartas en el suspenso.
Un crimen perfecto es -de alguna manera- un texto sobre el cinismo: en la película cada personaje lo ejerce según su función: el amante es un pillo redomado capaz de ocultar, con pasión de cama, su actitud de caradura; la esposa (y amante del otro) asume su aventura con la ingenuidad del desplante; y el esposo, siempre caústico, domina las circunstancias con rostro de "no es culpa mía".
El amante se llama David Shaw (actuación de Vigo Mortensen) y es el artista ordenadamente desordenado. La mujer se llama Emily Bradford (Gwyneth Paltrow), belleza perturbadora en candidez astuta (virginal y fogosa). El esposo engañado es Steven Taylor, trabajo de Michael Douglas, quien se repite por enésima vez en sujeto tan despreciable como galán, estilo que viene desde el Gordon Gekko de Wall Street (1987).
Antecedente fugitivo
La dirección de la película está firmada por Andrew Davis, realizador de un memorable filme de acción: El fugitivo (1993). Ahora, Davis se apoya en el guión de Patrick Smith Kelly, quien se basa en la obra teatral de Frederick Knott, autor que -a su vez- ya había adaptado su obra para una versión realizada ¡nada menos! que por Alfred Hitchcock en 1954.
Hay que tener claro que Un crimen perfecto no es un refrito (remake) de la cinta de Hitchcock, porque Kelly apuesta a la obra teatral y -sobre ella- define sus cambios cinematográficos.
Así, hay una alteración esencial de la ubicación de los eventos. Esto cambia en extremo la forma en que se desarrolla la historia. Lo que se hace es resucitar la obra de Knott, Dial M For Murder, de una forma actual y completamente nueva.
Con todo, son evidentes las limitaciones del nuevo guión en un relato que es capaz de sostenerse por sí solo, por eso es que Andrew Davis juega a meterle elegancia a la puesta en escena, con el sustrato del apetito erótico como motivación del delito (aunque, en la versión final, sacaron el acto sexual entre Douglas y Paltrow; quedó solo el de los amantes). O sea, Davis acudió a "volados" para sortear lo previsible del argumento (que en algún momento se evidencia) y hacer la "jugadita de pared".
En todo caso, la secuencia del mentado "crimen perfecto" (matar a Emily) es de un impacto indiscutible y de una tensión muy bien dosificada. Es el jugo de la fruta.
Cómo, dónde, cuándo
Un crimen perfecto se estrena en los cines Bellavista, Cariari, Cinemark, Colón, Colonial, San Pedro, Variedades.
Valor de la entrada : De ¢600 a ¢900, según la sala.
Horario : Funciones regulares.
Inicio : A partir de mañana.