El presidente Fidel Castro y su hermano y ministro de las Fuerzas Armadas, Raúl Castro, dirigirán a Cuba, salvo sorpresas, más allá del año 2000, por decisión del V Congreso del Partido Comunista (PCC), que terminó el viernes.
Tal como se esperaba, el Congreso no aportó grandes novedades, ni aperturas en el plano económico o político, y más bien fue un autocomplacido canto a la resistencia de los últimos años, cuando medio mundo apostaba a que Cuba caería tras el derrumbe de la antigua Unión Soviética y de los países de Europa oriental.
En el plano político se aprobó un documento que propone socialismo y partido único y en el económico una resolución que prevé mínimos márgenes para la iniciativa privada y recalca que el papel principal en el proceso de reformas corresponde a la empresa estatal, que debe ser, por cierto, mucho más eficiente.
El V Congreso terminó con una reducción notable de miembros del Comité Central, que pasaron de 225 a 150, y otra menor del Buró Político, que de 26 quedó en 24.
Un día después de terminado el encuentro comunista, un masivo homenaje al guerrillero cubano-argentino Ernesto Che Guevara comenzó ayer en La Habana, donde se prevé que cientos de miles de personas desfilen en los próximos días delante del féretro que guarda sus restos.
Flores para héroes
Una bandera cubana y la consigna "Gloria eterna a los héroes" presiden la sala en la que se encuentran los féretros, con los restos del Che y sus 6 compañeros caídos en Bolivia, delante de los cuales hay siete coronas de flores, entre ellas una de Fidel Castro y otra de su hermano Raúl.
También están las fotos de las 38 personas de distintas nacionalidades que combatieron con el Che, todos fallecidos, unos en combate y otros después.
Recién abierta la puerta del mausoleo a las ocho de la mañana de ayer, unas 5.000 personas aguardaban para ir desfilando en una cola de cerca de un kilómetro y medio de longitud, que se alargó durante el resto del día.
Las autoridades cubanas han movilizado a los ciudadanos por escuelas, barrios y centros de trabajo, y, aunque no es obligatorio sumarse a esta manifestación de duelo, será improbable que se queden muchos sin rendir un último homenaje al guerrillero.
El duelo oficial, que se inició ayer, durará hasta el día 17, cuando se realice el acto solemne de inhumación en un mausoleo recién construido en la ciudad de Santa Clara, a unos 300 kilómetros de La Habana.
Después de despedirse de Fidel Castro con una carta en la que le decía que "otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos", el Che llegó a Bolivia el 3 de noviembre de 1966 y once meses más tarde fue capturado en una emboscada y ejecutado por un oficial del ejército boliviano.