La pesca, uno de los principales motores de la fuerza laboral de Puntarenas, es también la materia prima de su gastronomía.
Platillos elaborados con corvina de pescado, pargo, dorado, atún y tiburón, son los principales frutos que dan las aguas del Puerto.
Las chuchecas y pianguas, tan apetecidas en los ceviches, salen de los manglares.
En la Perla del Pacífico también son muy buscados los ceviches de pulpo, camarón y mixtos. Las almejas, la mariscada e innumerables formas de preparar el pescado complementan la oferta gastronómica de sodas y restaurantes de la zona.
Según cuentan quienes se dedican a preparar el refrescante postre, y de acuerdo con notas publicadas en
Este hombre popularizó entre los quioscos del Paseo de los Turistas la idea de servir copos con helado, miel de tamarindo y cuanto dulce se le pusiera en el camino.
Debido al aparente parecido físico entre Canessa y el político Winston Churchill, los coperos bautizaron a este postre como
Tras la muerte del galeno, el pulso por el mejor
En un recorrido hecho por
Un
José Francisco Camacho, propietario del local, explica que el vaso incluye hielo raspado, sirope, helados, azúcar disuelta, leche en polvo y condensada, más los dulces a escoger por el comensal, que pueden ser chocolate y miel de tamarindo.
El postre es acompañado por frutas (banano, piña, papaya, mandarina, uva). Camacho comenzó a introducirlas por exigencias de extranjeros, quienes buscan frutas exóticas.
En Kiosco (sitio que reúne varias refresquerías), los Super Colosos se sirven en vasos de 16 onzas, según los vendedores. Los ingredientes no varían. El postre se sirve con un tarrito de leche condensada. Dependiendo del tamaño cuestan ¢2.000 y ¢3.000.
Además de los
Repollo, tomate, cebolla, coliflor, vinagreta, sal, yuca y, claro está, la carne de cerdo o chicharrón tostado son los ingredientes del vigorón.
En el Puerto es servido como es tradicional: en hoja de almendro. También se puede pedir en plato plástico. Los precios oscilan entre ¢2.000 y ¢3.000.