Londres. AFP Londres rinde homenaje a los castrati , cuyas voces sublimes e irrepetibles eran producidas por la castración del cantante antes de la pubertad, en una exposición que hoy abre sus puertas en la Casa Museo Haendel.
Titulada Handel y los castrati , la muestra, que cierra en octubre, incluye algunos de los instrumentos quirúrgicos utilizados para obtener esas voces tiernas y ágiles que fueron las más adoradas y aplaudidas de esa época. Debido a la prohibición por la Iglesia católica de que hubiera una mujer en escena, un 70% de todos los cantantes de ópera en el periodo Barroco -de 1600 a 1750- eran castrati : voces masculinas soprano, mezzosoprano o contraalto, indicó el conservador de la exposición, Nicholas Clapton. La muestra constituye un tributo a la voz y a la historia de los cantantes eunucos para los que el compositor Georg Friederich Haendel (1685-1759) compuso obras, entre ellos Carlo Broschi (1705-1782), conocido como Farinelli (fuente de inspiración de decenas de libros y filmes).
"Fueron las estrellas del pop de su época", explicó la directora del museo, Sarah Baldwell, durante la presentación a la prensa.
La mayoría de ellos fueron castrados a los ocho años. "Poseían grandes voces, y se sometían a la extirpación de parte de su órgano reproductor para mantener esa tesitura aguda y poder realizar papeles femeninos", explicó Clapton.
"La vida entera de los castrati estaba consagrada al arte. Se entrenaban ocho horas al día", dijo.
El experto rechazó que esas voces, que no eran ni masculinas ni femeninas, pudieran compararse a falsetes. "Eran voces sublimes, con tonos imposibles de alcanzar de otra manera. Por eso es un arte irrepetible, perdido", señaló. El arte obtenido por la castración se perdió en 1870, cuando fue prohibido en Italia, aunque sigue vivo India.