Oporto, Portugal . Los equipos de buceadores de los bomberos y de la Marina comenzaron el rescate de las primeras víctimas de la tragedia ocurrida anoche, al derrumbarse un viejo puente sobre el río Duero, accidente en el que pueden haber fallecido unas 70 personas.
Fuentes oficiales confirmaban que hacía las 10 horas GMT de hoy, lunes, recuperaron del fondo del río el cadáver de una mujer de unos 50 años, doce horas más tarde de la caída del puente y unas dos después de comenzar esta mañana las operaciones de búsqueda.
El jefe de la Protección Civil de Oporto, coronel Alvares Cunha, declaró que en las labores de rescate participan más de 160 hombres que "van a dragar el río, tanto en el lugar del accidente como corriente abajo".
El oficial aseguró que las tareas se prolongarán hasta que se localicen los dos vehículos que faltan por encontrar y se rescaten a todas la víctimas, cuyo número exacto se desconoce aún.
Pasados algunos minutos de la nueve de la noche de ayer, el tablero del puente, de 116 años, que une las localidades de Entre os Ríos y Castelo de Paiva, a unos 40 kilómetros de Oporto, se desplomó, posiblemente por el derrumbe de unos de sus pilares por la acción de las fuertes corrientes y por la extracción de arena en las cercanías.
En el autobús, según diversas fuentes, regresaban a sus residencias en parroquias cercanas a esas localidades, unos 67 excursionistas, mientras que se desconoce el número de personas que viajaban en los otros dos vehículos.
El jefe de la Protección Civil destacó a EFE que se ha desplegado una "gran dispositivo técnico, tanto en el río con lanchas neumáticas y buceadores, como terrestre, e incluso desde el aire por medio de helicópteros".
Las autoridades portuguesas ya consideraban durante la madrugada "prácticamente nula" la posibilidad de encontrar sobrevivientes, debido a la altura de unos 80 metros desde donde cayeron los vehículos y la profundidad de entre 15 y 30 metros del Duero en esa zona, a escasos metros de la desembocadura de su afluente, el Támega.
Las fuertes corrientes y el aumento del caudal del Duero, de 10 metros sobre su nivel normal en esta época por causa de las fuertes lluvias del pasado fin de semana, dificultan enormemente el trabajo de los buceadores, que para su seguridad tuvieron que desplegar un cable de acero entre los pilares del puente.
Mientras los bomberos y efectivos de la Marina y de Protección Civil siguen rastreando el Duero, numerosas autoridades y líderes de partidos de la oposición se congregan en las localidades cercanas, entre ellos el primer ministro, Antonio Guterres, y el ministro de Interior, Severiano Teixeira.
Desde el amanecer, centenares de habitantes de la región se reunieron en las márgenes del río, pero las autoridades no confirmaron hasta ahora las noticias de que dos cadáveres fueron vistos flotando a unos 7 kilómetros al sur del puente derruido.
El puente tan sólo tenía tres metros de ancho, y el ministro de Obras Públicas, Jorge Coelho, al presentar esta madrugada la "renuncia irrevocable" por su responsabilidad política en el desastre, declaró que para este semestre estaba previsto el lanzamiento del concurso público para construir uno nuevo.
Los alcaldes de las localidades cercanas insistieron hoy en responsabilizar a la Administración del accidente por ignorar sus exigencias de la necesidad de construir un sustituto al puente visiblemente degradado, por el que desde hace años estaba prohibido el paso simultáneo de dos vehículos pesados.
En este sentido, el alcalde de Castelo de Paiva, Paulo Teixeira, anunció que el Ayuntamiento respaldará a las familias de la víctimas que pretendan responsabilizar judicialmente al Estado por la tragedia, porque, afirmó, que "hace varios años que pedimos un nuevo puente".
El 9 de enero pasado, dos conductores bloquearon con autobuses ese puente, para denunciar públicamente su precaria situación, y hoy mismo tenían que comparecer ante el Juzgado de Castelo de Paiva por participar en esa acción de protesta.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.