Alberto Cabezas
Guadalajara (México), 26 nov (EFE).- El portugués Antonio Lobo Antunes confesó hoy que con cada libro que escribe cierra una etapa de enorme sufrimiento en la cual la experiencia que acumula no le sirve de nada.
"Las primeras versiones son siempre muy malas. Sientes las cosas muy fuerte y el resultado es tan pobre comparado con la intensidad de los sentimientos...", explicó en una entrevista con Efe durante su visita a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), oeste de México.
"Hoy sigue siendo la misma cosa. Lo que llaman experiencia es como los flotadores de los hidroaviones, que no te sirve de nada cuando estás en el aire", asegura el narrador (Lisboa, 1942).
"Estás solo con tu libro y tienes la sensación de que es el primero. Y la angustia es muy grande, en la primera mitad del libro, luego vas más seguro. Ahora estoy intentando empezar y no estoy nada contento porque hay siempre muchas falsas partidas (...) Eso te da una gran humildad", añadió.
El autor de obras como "Fado alejandrino", "Manual de inquisidores" o "Memoria de elefantes", su primera novela (1979), opina que la vanidad "no tiene ningún sentido".
"Tú no eres el autor de lo que escribes. No escribes tan bien como aparece en los libros. En los buenos momentos tienes la certidumbre de que hay un ángel que lleva tu mano, y otras veces escribes llorando, no de tristeza. Es un sentimiento de plenitud. Cada palabra encaja", añade.
Admirador de la literatura latinoamericana señala que tardó muchos años en comprender un libro "muy complejo" como "Pedro Páramo" (1955), de Juan Rulfo (1918-1986).
"Leía, no comprendía, volvía a hacerlo y tampoco comprendía. Solamente después de que he leído una edición crítica española (hace cuatro años) que me explicó que todos (los personajes) estaban muertos, lo hice", asegura.
"Me parecía muy buena la manera de escribir, todo, una prosa increíble, pero no comprendía la novela porque no sabía que estaban muertos", añadió.
Rulfo le dejó además un temor cerval a que llegue un día en que de repente desaparezca su capacidad de escribir.
"Ese es el miedo que yo tengo también (...) La vida se queda entonces sin sentido", añade.
Lobo Antunes cree que el propio Rulfo "debe haber tenido un sufrimiento enorme al pasar tantos años sin poder escribir".
Sobre sus vínculos con América Latina señala que en cualquiera de estos países se siente como en casa, y asegura que admira la literatura que en ellos se hace por su dinamismo.
"Tengo la idea de que en países como los nuestros, donde la gente vive mal, con muchas dificultades, el escritor tiene un material que no se acaba. Siempre están sucediendo cosas", agrega.
Entre las obras de literatos latinoamericanos que más le influyeron destacó "Paraíso", del cubano José Lezama Lima, y confiesa que hay otros como el colombiano Gabriel García Márquez que no pertenecen a su "familia", pero que han dejado obras perfectas como "El amor en los tiempos del cólera".
Lobo Antunes visita por primera vez México invitado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL)
Su trayectoria se ha visto reconocida con numerosas distinciones como los premios Rosalía de Castro (1988), concedido por el Círculo de Escritores Pen Club de Galicia, el Gran Premio de Novela (2000) de la Asociación Portuguesa de Escritores por "Exhortación de los cocodrilos" y Premio de Literatura Europea de Austria (2000). EFE
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