Guadalajara (México), 30 nov (EFE).- La escritora mexicana Guadalupe Loaeza ha recreado la vida de las niñas en un colegio de monjas en su primera novela, "Las yeguas finas", que hoy presentó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).
La autora de obras como "Las niñas bien" o "Los de arriba", críticas de la sociedad mexicana, especialmente con las clases altas y adineradas, niega que el libro sea autobiográfico y lo equipara más bien con los retratos de una época.
"La infancia es un período no siempre muy feliz, no siempre de color de rosas, así es que la lectora y el lector se va a encontrar o recordar cómo era a los once años", dijo Loaeza.
La narradora y protagonista a un tiempo, Sofía, es una "yegua fina", como se llamaba en el México de los años cincuenta a las jovencitas que estudiaban en el Colegio Francés, ubicado en el barrio de San Cosme, en la capital mexicana.
Decenas de anécdotas se narran en la novela, entre otras que las monjas rezaran antes de las elecciones por la victoria del candidato Miguel Alemán, a la postre presidente de México, porque su hija estudiaba en el colegio francés.
La escritora niega que la protagonista, una niña "muy, muy insolente", sea un reflejo biográfico suyo, más bien el resultado de la suma de todas las personalidades de sus compañeras y de la propia autora a los once años, que se preguntaban a menudo por qué en el colegio eran tan visibles y en su propia casa pasaban prácticamente inadvertidas por sus padres.
La niña interpelará a las monjas del colegio, a quienes cuestionaba que estuvieran casadas con Dios pero no pudieran divorciarse ni tener hijos de El, contó la escritora.
Loaeza cree que la novela servirá para "hacer también un viaje hacia el pasado" en el cual el lector será invitado a "ver cómo era ante la autoridad, qué tipo de relación tenía con sus padres".
"Los hijos tienen su mundo, su fantasía, y a lo mejor se sienten invisibles y los padres están totalmente ignorantes de ese estado de ánimo terrible", agregó la escritora.
El trabajo de documentación y ambientación del libro, que presentó con un vídeo montado con fotografías e imágenes de los años cincuenta, así como música francesa de la época, la hizo reflexionar y llegar a la conclusión de que "no hay peor agresividad para cualquier niño que resultar invisible para los padres".
En la presentación participó también el escritor y columnista mexicano Germán Dehesa, quien considera "Las yeguas finas" un acto de curación para su autora y situó la novela en la misma línea genética del clásico francés "En busca del tiempo perdido", de Marcel Proust.
Dehesa defendió a Loaeza de los ataques que ha recibido de algunas de las que fueron sus compañeras en el colegio francés de monjas, donde estudió, por considerar que la novela "no es la realidad" ni debe ser confundida con ella, sino una manifestación de "cómo la vivió una persona" durante una etapa de su infancia. EFE
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