En otros tiempos, casi toda la isla de Antigua que pertenece a las Antillas Menores estaba cubierta de caña de azúcar. Miles de esclavos negros trabajaban allí duramente, día tras día, en la siembra y la cosecha. Sobre el paisaje se levantaban hasta 160 molinos de viento, donde se molía la caña recién cortada.
De todo esto ha quedado muy poco. En la isla vacacional de Antigua ya no crece la caña de azúcar y de la mayoría de los molinos han quedado a lo sumo restos de muros.
Sólo en Betty¥s Hope, una vieja plantación de caña en el centro de la isla, el viento hace girar las aspas de un molino que hoy alberga un museo que recuerda la historia del cultivo de la caña y la esclavitud, el capítulo más importante en la historia de las islas del Caribe.
Historia cruel
En el siglo XVIII, hasta 30.000 esclavos negros se mataban trabajando para los dueños ingleses de las plantaciones en esta isla de sólo unos 275 kilómetros cuadrados, cuya capital es Saint John.
Esos esclavos formaban parte de unos diez millones de africanos que fueron llevados por la fuerza al Nuevo Mundo a partir del descubrimiento del continente americano por Cristóbal Colón.
En el museo de Betty¥s Hope se evoca la dura suerte de los esclavos y las distintas fases del procesamiento de la caña, desde la siembra hasta la destilación del ron.
La caña era originaria del sureste de Asia y fue introducida en el continente americano para su cultivo con una dimensión industrial. Su cultivo inauguró un floreciente comercio triangular: los barcos salían de Europa a Africa, donde compraban a los comerciantes árabes los esclavos, que luego llevaban al Caribe, desde donde los buques regresaban a Inglaterra cargados de azúcar.
Los historiadores coinciden en que las ganancias derivadas del tráfico de esclavos y el comercio del azúcar aceleraron la Revolución Industrial en Inglaterra. Sin embargo, los esclavos, que en Antigua llegaron a representar el 93 por ciento de la población, no estaban dispuestos a aceptar su destino resignadamente.
En 1736, según relata el historiador Desmond Nicholson, los esclavos de Antigua urdieron una conspiración para matar a golpes a sus amos blancos el día de la coronación del rey Jorge II de Inglaterra. Sin embargo, la coronación y los festejos fueron aplazados, el plan fue descubierto y sus instigadores ejecutados.
Más éxito tuvieron sus compañeros de Haití, que en 1791 se alzaron contra los franceses y lograron proclamar, en 1804, la primera república negra.
En el Imperio Británico la esclavitud fue abolida en 1834. El cultivo de la caña en Antigua, que había acabado con los bosques en la isla y había secado su suelo, fue abandonado en 1972.
En Antigua, así como en todas las islas británicas o francesas del Caribe, los descendientes de los esclavos negros constituyen la inmensa mayoría de la población. "Por esto, el museo también debe contar algo sobre el origen de nuestra población y la de las islas vecinas", señala el director del museo, Lionel George.