Entrevista con el Diario de Costa Rica , 22 de julio de 1919.
El querido profesor don José Joaquín García Monge llegó a esta ciudad el domingo por la tarde, después de permanecer varios meses en Nueva York.
Desde el momento de su arribo, sus amigos, sus discípulos y numerosas personas le han agasajado de la manera más entusiasta y cariñosa.
Ayer en la tarde que estuvimos a visitarle le encontramos rodeado de discípulos, compañeros, etc. Viene un tanto desanimado y cansado del torbellino de la vida yanqui.
–Yo aconsejo –dice– a quien quiera emigrar a Estados Unidos, que antes lo piense noventa noches consecutivas.
Y después del consejo se queda contando de yanquilancia cosas desalentadoras:
–La vida allá es difícil.
Hace ejemplos que asombran a los circunstantes.
–Edificios de cincuenta pisos –entra don Juan Dávila recitando.
Surge el saludo y sigue la charla. Dice de una revista que tiene dos mil empleados admirablemente maquinizados; de un periódico que ofrece dos mil dólares en un concurso de belleza, pidiendo que cuanta mujer se considere bonita mande su retrato; del New York Herald que ha pedido votación popular para enviar a Europa quince profesores.
En los intermedios de la plática de García Monge, don Juan Dávila cuenta chistes. Dice que cuando algún epiléptico cae en las calles yanquis, los hombres sacan los relojes para apostar cuánto dura el ataque.
–Y de los bolchevistas, ¿qué cuenta?
Refiere que hay un gran temor por el bolcheviquismo en los Estados Unidos y que se les está persiguiendo a sangre y fuego.
Hay opinión de que los últimos atentados fueron obra de complots policiacos para exterminar a los rojos como llaman a los bolchevistas.
–¿Y la colonia tica?
–Todos están más o menos bien, hasta donde es posible estar bien allá.
Cuenta que algunos que dan clases de gramática española, viéndose obligados a pronunciar “precioso” con c de lengua, porque si no los echan de las clases.
Brenes Mesén no trabaja en la enseñanza sino en una casa editora.
Es posible que el señor García Monge no vuelva nunca más a Estados Unidos, pues bastante contrariado viene del país de los Trust.
–Allá todo es glacial; no hay amigos ni este ambiente cariñoso –dice satisfecho de verse rodeado de tanto corazón que lo quiere.
García Monge quizá funde una empresa de ediciones, ya que su amor a la cultura nacional es tal vez el único interés que lo hace agitarse siempre.
El Diario de Costa Rica saluda cariñosamente al distinguido profesor y le desea éxito en lo que emprenda.