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Simples sardinas por una lluvia de ricas, grandes y surtidas hamburguesas, ¡ummm!, eso sí que suena a un buen negocio. Cómase las que quiera pero aténgase a las “sutiles” consecuencias.
En Lluvia de hamburguesas , nuevo filme animado que se estrenó ayer en los cines nacionales, la comida abunda pero la tripa ni el planeta aguantan.
Dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, en esta ocasión, Sony Pictures Animation nos trae la historia de Flint Lockwood, tímido inventor de algunos de los artilugios más extraños e ineficientes de la historia. Para la sociedad en que vive, Flint es un fracaso y un chico muy extraño. Solo su mamá creyó en él, y eso cuando era niño.
“Tal y como ocurre con todo mundo, Flint sólo quiere ser aceptado y querido... Flint cree que tiene que demostrar (con sus inventos) que es una persona valiosa, pero no sabe que la gente lo aprecia tal como es”, explica Miller, en las notas de producción de la película.
El curioso Flint vive en una isla remota llamada Bocado, que antaño fue una fructífera exportadora de sardinas. Sin embargo, ahora el pueblo está sumido en la pobreza.
Pero como se supone que no hay mal que por bien no venga, Flint tiene una gran idea. Para reivindicarse de sus gruesos errores científicos, Flint ha decidido crear una fuente de felicidad para todas las personas: una máquina que convierte el agua en comida.
Todo parece ir de perlas para Flint, excepto por que su invento más reciente se dispara por accidente hacia las nubes y el inventor cree haberlo perdido.
Por suerte Flint estaba equivocado, ya que el resultado no pudo ser mejor y algunas hamburguesas con queso comienzan a caer del cielo y la ciudad comienza a gozarlas. Isla Bocado tenía años de comerse sus propias sardinas y ahora se lamían los dedos.
Así se inicia un soñado idilio para Flint, en el que tendrá que complacer los caprichos culinarios de forma masiva, pero en especial los del alcalde. Ya no solo hamburguesas caerán del cielo, lloverán helados, espagueti, pizzas y todo lo que se quieran imaginar. Isla Bocado es ahora un paraíso y Flint es querido por primera vez.
A la aventura del protagonista se sumará Sam Sparks, una linda reportera neoyorquina que ha viajado a Bocado para cubrir un evento frustrado y quien aprovecha para reportear los asombrosos acontecimientos climáticos.
“A Sam le aterra tener que vivir con lo más auténtico de sí misma... Ella adora todo lo relacionado con el clima y la ciencia, y cuando conoce a Flint, su trabajo se convierte en una especie de ensueño materializado”, dijo la actriz Anna Farris, quien dio su voz (en inglés) para dar vida a Sam.
El mejor amigo de Flint, nada menos que un curioso y divertido mono, y su padre Tim, completan el reparto principal del filme. Durante el desarrollo de filme se sumarán otras figuras, en las que sobresaldrá un personaje guatemalteco, sí un guatemalteco.
Como ven, hasta ahora todo parece ir de perlas para el resucitado Flint, pero ¿qué pasará con este repentino golpe de suerte?
El giro. La película tendrá un interesante punto de giro a mitad del filme, el cual pondrá en peligro la isla y el mundo. Es allí donde la película intenta recrear su moraleja.
La plena ignorancia, el consumismo y el daño paulatino que se le hace al ecosistema, se ponen en la palestra en Lluvia de hamburguesas . Eso sí, todo lo anterior se cuenta de forma simpática y muy fácil de entender, ideal para el aprendizaje infantil y de toda la familia.
“El exceso hedonista de las sociedades contemporáneas occidentales, nos llevará a la tumba gracias al perjuicio que le hacemos a nuestro ecosistema”, dice en sus páginas el sitio Cinesfera.com , hablando sobre el mensaje del filme.
Además, el filme nos recuerda que todos nos podemos equivocar, pero que siempre existe la oportunidad de reivindicarse.
Para cerrar, el final del filme nos mostrará una tierna escena entre padre e hijo, que ilustra el problema de la falta de comunicación familiar y lo difícil que es para algunos expresar sus sentimientos.
Tonos y figuras. En definitiva, solo el hecho de imaginar hamburguesas cayendo del cielo ya suena divertido, pero en Lluvia de hamburguesas el ingenio de sus creadores hace que uno disfrute la película de principio a fin.
Las risas no estarán ausentes, mucho menos para los niños, que verán en vivo o qué podría pasar, si en lugar de agua nos cayera abundante comida.
Los realizadores no solo tuvieron que imitar la caída y el rebote de comida, tal y como esto podría ocurrir en la vida real, sino también algunas condiciones climatológicas auténticas: lluvia, aguanieve y tornados.
Un tornado de espagueti y otras figuras comestibles convertidas en verdaderos fenómenos climatológicos fueran un reto bien superado para los productores. Los efectos en 3D están muy bien logrados y las imágenes digitales se lucen por creativas.
Lluvia de hamburguesas es una cinta para disfrutar en familia, reírse un buen rato y aprender una lección; todo eso mientras las escenas nos hacen agua la boca.