Los Ángeles. AP. Cubierta de joyas y bañada por las luces de los fotógrafos, Elizabeth Taylor hizo una desusada comparecencia pública para inaugurar el flamante Centro de Investigaciones Clínicas y Educación de la Universidad de California en Los Ángeles.
La actriz de 73 años, que sufrió en años recientes graves problemas de espalda, llegó al lugar en silla de ruedas, vestida con una chaqueta color crema sobre un traje negro con pantalones. Llevaba en sus brazos docenas de brazaletes y un voluminoso diamante adornaba su mano izquierda.
Frente a un grupo reducido de invitados que incluyó al roquero Tom Petty y a la actriz Carrie Fisher, la estrella cortó una cinta roja para dejar inaugurado oficialmente el centro, y anunció la creación del Fondo de Donaciones Elizabeth Taylor, destinado a brindar ayuda financiera a la institución.
Taylor, que ganó premios Oscar por sus actuaciones en las películas Butterfield 8 ( Una Venus en visón ), de 1960, y Whos Afraid of Virginia Woolf? ( Quién le teme a Virginia Woolf? ), de 1966, dijo que ha dejado de actuar para dedicarse de lleno a las actividades benéficas.
"Actuar me parece ahora algo artificial", dijo la estrella. "El sufrimiento de los seres humanos es real. No podía ser más real. A alguna gente no le gusta verlo porque causa dolor. Pero si nadie lo ve, no se hace nada", dijo la actriz.
Taylor ayudó a establecer la Fundación Estadounidense para la Investigación del Sida, en 1985, y creó la Fundación Elizabeth Taylor para la Lucha contra el Sida en 1991. En conjunto, ambas organizaciones han recaudado un total de $243 millones para financiar las investigaciones en torno a esta mortal enfermedad y mejorar la vida de los pacientes que la padecen.
"Todavía queda mucho por hacer", dijo Taylor. "No puedo quedarme sentada con los brazos cruzados, y nadie debería hacerlo tampoco. Ahora me muevo en una silla de ruedas, pero me muevo".
Elizabeth Rosemond Taylor nació en Londres, Inglaterra, el 27 de febrero de 1932.
Sus apariciones públicas han disminuido considerablemente en los últimos años, así como la atención de la prensa a su escandalosa vida sentimiental, llena de amores y amoríos.