Bogotá. En la última semana asesinaron a un periodista en Medellín que cargaba en su bolsillo una denuncia ante la policía por amenazas contra su vida. Tres días antes, un reportero del semanario comunista Voz fue abatido a tiros en Tumaco, un puerto del Pacífico.
La práctica del periodismo en Colombia es la más peligrosa de todo el continente con un panorama desolador de asesinatos, secuestros y exilios, afirman organizaciones no gubernamentales en el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
Las salas de redacción se han convertido en otro escenario de la guerra que se libra entre guerrillas izquierdistas, grupos paramilitares de derecha y un Estado debilitado.
Tres periodistas murieron en Colombia en el 2000 por su trabajo, según el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York. Otros nueve fueron asesinados, pero todavía no se ha establecido si las razones fueron estrictamente profesionales.
El jefe de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Carlos Castaño, acusado de atentar contra actores del proceso de paz y sospechosos de apoyar a sus rivales, fue incluido en la lista de los diez peores enemigos de la prensa en el mundo, divulgada el jueves por CPJ.
Sólo está acompañado por otro latinoamericano, el presidente cubano Fidel Castro.
Reporteros Sin Fronteras (RSF), organización no gubernamental con sede en Francia afirmó que Manuel Marulanda, máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ha acusado a la prensa de ``estar al servicio de los grandes monopolios'' y de presentar información relativa a su organización armada de manera parcial.
Las amenazas y el exilio forzado también han sacudido fuertemente el periodismo en Colombia. El año pasado 32 comunicadores abandonaron el país y 52 fueron amenazados, según el Observatorio de Medios de la Universidad de la Sabana.
La periodista estrella de la cadena de televisión RCN, Claudia Gurisatti, tuvo que salir del país hace dos meses por amenazas contra su vida, aparentemente de la subversión.
Pero a la difícil situación que afrontan los periodistas, sólo comparable con la de los sindicalistas, de acuerdo al Ministro del Interior, se añaden las presiones gubernamentales.
El programa radial ``La Luciérnaga'', el más famoso del país por su ácida sátira de la realidad nacional, salió del aire de la cadena radial Caracol por presiones de la Presidencia, según su director Hernán Peláez.
La paranoia que vive el gremio ha producido graves equivocaciones.
Los guardaespaldas del corresponsal de la cadena Univisión Raúl Benoit balearon a un policía vestido de civil que se desplazaba en una moto al pensar que se trataba de un sicario que planeaba atentar contra la vida del periodista.
El joven policía, que siempre fue inocente, apenas se recupera de los múltiples disparos que recibió.
Pero también hay llamados a la autocrítica y a buscar la profesionalización del periodismo como medio de enfrentar las presiones de la compleja situación que se vive.
``Tiene que haber un acuerdo para no ser altavoces de los violentos como idiotas útiles, a no mezclar información y espectáculo, a no jugar con el drama del dolor, la muerte, el secuestro'', afirmó César Velásquez, director del Observatorio de Medios de la Universidad de la Sabana.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.