El movimiento político que surgió tras una guerra civil para enclaustrar los espectros de la guerra y modernizar al país, el movimiento político que en 48 años llevó seis líderes suyos a la Presidencia de la República, incluso a uno que gobernó en tres ocasiones y otro a quien a medio mandato le otorgaron el Premio Nobel de la Paz.
Ese mismo movimiento político en el que casi la mitad de los costarricenses puso su fe durante medio siglo, hoy, aunque ostente el poder, solo es depositario de la confianza del 26,8 por ciento de sus conciudadanos.
El Partido Liberación Nacional se exhibe más débil que nunca en la última encuesta de la empresa Unimer y, por primera vez, se presenta más frágil que su oposición histórica, el joven Partido Unidad Social Cristiana, con el que simpatiza el 31,3 por ciento de la población.
Pero las cifras lejos de exponer un ganador revelan a dos perdedores, abatidos por 41 de cada 100 costarricenses que declaran no apoyar a ninguno de ellos... ni a cualquier otro.
La tendencia que alerta cómo los costarricenses reconocen cada vez menos su afinidad con un partido es la misma que indica la caída en el respaldo al PLN y al PUSC, aunque con mucha mayor agresividad en el primero.
Simultáneamente, el respaldo al presidente José María Figueres se ha desplomado de un 41,9 por ciento en setiembre de 1994 a 12,7 en mayo pasado.
Permanencia o decadencia
¿Cómo cree usted que estarán el PUSC y el PLN en 10 años, más fuertes o más débiles?
Para el 47 por ciento de los 1.219 entrevistados en todo el país, el PLN estará más débil en una década; el 25 por ciento cree que estará igual y el 14 por ciento opina que será más fuerte.
Al referirse al PUSC las respuestas son menos dramáticas y siempre lejanas al 2,8 por ciento del margen de error de la investigación. Veinte de cada 100 ciudadanos vislumbran a ese partido más débil, 36,5 de cada 100 percibe que estará igual y el 28 por ciento augura que será más fuerte en una década.
Entre la población de socialcristianos, la opinión sobre el futuro de su partido es mucho más optimista que la expresada por los liberacionistas del PLN.
Para los seguidores del PUSC, su partido estará igual (35 por ciento) o más fuerte (41 por ciento), y solamente el 11 por ciento estima que estará mas débil.
Pero entre los liberacionistas, la opinión sobre el porvenir de su agrupación se divide en tres grupos muy similares. Un 29 por ciento afirma que dentro de 10 años su partido estará igual, un 28 por ciento indica que estará mejor y un 33 por ciento expresa que se habrá debilitado.
La encuesta de Unimer también evidenció que solo una minoría de quienes se declaran seguidores a un partido persisten en apoyarlo aunque esté en desacuerdo con su desempeño (25 por ciento), mientras que el 72 por ciento le retiraría el respaldo.
Una vez más surge la inquietud de si existe alguna diferencia entre las dos agrupaciones que se disputan las migajas de la credibilidad.
Cuestión de posiciones
¿Cuál partido está a la izquierda y cuál a la derecha?, se le consultó a los entrevistados.
A quienes dijeron conocer la aplicación de tales conceptos a objetos políticos y personas (26 por ciento), se les pidió que indicaran la ubicación espacial de los partidos políticos nacionales en una escala de 1 a 7, desde la más izquierdista (1) a la más derechista (7).
Para la sorpresa de muy pocos, el PUSC y el PLN son calificados exactamente igual por los encuestados: como partidos de centro derecha, con un promedio de 5,18 y 5,19, respectivamente.
Curiosamente, los entrevistados se ubicaron a sí mismos, en el campo ideológico, ligeramente más a la derecha que los partidos mayoritarios.
En cambio, el Partido Fuerza Democrática es ubicado a la izquierda, con un promedio de 3,17 en la escala, mientras al Partido Agrario Nacional se le citó muy cercano al centro, con un promedio de 3,76.
Al analizar la posición ideológica de algunos personajes, a Oscar Arias se le percibe como el más derechista (5,68), seguido por Miguel Angel Rodríguez (5,31), Rafael Angel Calderón Fournier (5,18) y José Miguel Corrales (5,16).
Al presidente José María Figueres se le calificó con un promedio de 4,91.
Congreso se adentra en la sombra
- El 74% desconoce qué está haciendo
Al preguntar a la totalidad de los entrevistados si conocen la labor que está haciendo el Congreso, 74 personas de cada 100 respondieron en forma negativa.
Imbuida en la álgida disputa por la elección del contralor de la República, la Asamblea estuvo semiparalizada entre el 8 de mayo y el pasado jueves 13 de junio.
Cuando el cuestionario de la encuesta de Unimer fue aplicado, entre el 18 y el 30 de mayo último, ya habían desfilado por las pantallas y los periódicos las imágenes de diputados que gritaban insultos de estadio y se negaban a cumplir con su jornada laboral.
Los datos obtenidos esta vez acerca de la valoración del trabajo del Parlamento son peores que los recabados en la investigación anterior, efectuada en enero pasado.
De la minoría que dijo conocer el acontecer legislativo (24 por ciento), el 49 por ciento calificó la labor de los congresistas como mala o muy mala y el 21 por ciento la evaluó como buena o muy buena, mientras que para el 29,2 por ciento tan solo es regular.
Para el 18 por ciento del subgrupo, la fracción del PUSC ha tenido un mejor desempeño, frente al 17 por ciento que considera lo mismo del PLN. De las minoritarias, es Fuerza Democrática la que obtiene un mejor puntaje (ocho por ciento).
Aun entre quienes afirmaron estar enterados de los entretelones legislativos existe un gran desconocimiento en relación con los congresistas puesto que el 25 por ciento "no sabe o no responde" al preguntársele cuál es el mejor de ellos.
Entre aquellos que emitieron su opinión sobre este asunto, un 12 por ciento afirma que el mejor diputado es el liberacionista Ottón Solís, un 11 por ciento menciona el nombre del presidente legislativo, Wálter Coto, y el mismo porcentaje cita al independiente Rodrigo Gutiérrez.