La cantante argentina Mercedes Sosa, verdadera leyenda de los ritmos latinoamericanos, cautivó al auditorio lisboeta, que la obligó a regresar al escenario dos veces con estruendosos aplausos y los gritos de "¡otra, otra!".
Sosa se presentó el lunes por la noche ante un público que llenó el Aula Magna de la Universidad de Lisboa y arrancó los primeros aplausos cuando saludó, en una mezcla de español y portugués: "Estou muy contenta de voltar a Lisboa".
La primera parte del concierto estuvo dedicada a la música folclórica argentina, sin olvidar canciones de Tucumán, su tierra natal.
Con su clásico vestido negro, primero adornado con un largo pañuelo rojo, que le servía como estola, Mercedes deleitó al público con la canción El tiempo es veloz , de David Simón.
El calor en la sala, sin aire acondicionado, era tan intenso y agobiante que la cantante tenía que secarse el sudor entre canción y canción.
Uno de los momentos culminantes fue cuando comenzó a recitar algunos versos de canciones de Violeta Parra y, a renglón seguido, comenzó a interpretar Gracias a la vida , que dedicó a los chilenos que tuvieron que vivir en el exilio.
Resultó sorprendente verificar como el público coreaba la canción en español, a pesar de la diferencia de las lenguas.
Con los trazos indios de su rostro, los sonidos de la flauta de los Andes, los recuerdos de Atahualpa Yupanqui en sus canciones, llegó el momento de interpretar Como los pájaros , de Peteco Carabajal, y la cantante argentina demostró que el concepto iberoamericano es mucho más que un enunciado de la política o de la economía.
De pañuelos y notas
Entonces, se aproximó un ayudante y cambió el largo pañuelo rojo por otro de color azul y la cantante argentina interpretó la melodía boliviana Ojos azules .
Después de la canción De fiesta en fiesta , que puso al público a moverse en los asientos y acompañarla con palmadas, Mercedes Sosa pasó a un repertorio más romántico con Un vestido y un amor , de Fito Páez.
Sólo le pido a Dios de su compatriota León Geico, en la voz melodiosa y potente de Mercedes Sosa, hizo retumbar el Aula Magna, que premió a la diva argentina con una gran ovación.
El concierto no se detuvo ni un minuto y Sosa, a quien cariñosamente le llaman en su país La Negra , decidió llevar al público hasta el carnaval de La Rioja y después interpretó en portugués una canción brasileña, que resultó imposible captar el título, pues los aplausos se sobreponían al anuncio que hizo la cantante y no existía un programa de aquel concierto singular.
La leyenda de la canción argentina trató de despedirse dos veces, pero el público la obligaba a regresar al escenario, con fuertes aplausos y gritos.
El concierto terminó con todo un símbolo del repertorio de Mercedes Sosa: Todo cambia , de Julio Numhauser.
Noche de charango, de la quena en el Aula Magna de la Universidad de Lisboa, con la voz de Mercedes Sosa recordando tiempos difíciles de América Latina, cuando ella tuvo que partir hacia el exilio.
Ya con cerca de 65 años, que cumple el próximo 9 de julio, Mercedes Sosa dejó a los portugueses su último disco, Misa criolla , que comenzó a ser distribuido en el país.