El pintor Gainsborough emprendía un estudio de la escritura antes de hacer un retrato, Aristóteles estaba seguro de que su letra revelaba la personalidad, y Edgar Allan Poe y Einstein mostraban públicamente su interés por la grafología.
Esta es una ciencia que ayuda a descubrir la personalidad de un individuo mediante el estudio de su letra.
Para ello se deben tomar en cuenta ocho aspectos: el orden, la dimensión, la forma, la inclinación, la velocidad, la continuidad la dirección y la presión.
Las pruebas por lo general se hacen en una hoja en blanco y sin márgenes.
"En el aspecto del orden debemos tomar en cuenta la separación entre las palabras, los márgenes, dónde se coloca la firma, etcétera. En cuento a dimensión, se debe analizar el tamaño de la letra", explicó Óscar Chacón, grafólogo costarricense.
La forma básicamente implica prestar atención a si la letra es redondeada o con ángulos.
La inclinación se nota si las letras están hacia atrás o adelante. La velocidad nos ayuda a medir, por ejemplo, el grado académico de la persona.
Presión significa la fuerza con que se repintan las palabras. En la continuidad se debe tomar en cuenta si las letras están pegadas entre sí, separadas o ligadas.
Al estudiar todos estos aspectos, podemos deducir rasgos de la personalidad, como la inteligencia, el comportamiento social, el nivel organizativo, la sexualidad, el autoconcepto, las aptitudes, la capacidad de reacción de la persona, entre los principales ejemplos.
De puño y letra
Todos estamos en capacidad de aprender a analizar la personalidad de los individuos.
Los diversos aspectos se deben estudiar como un todo, interpretarlos en su conjunto y no individualmente; es decir, entrelazarlos.
Por ejemplo, si alguien escribe con mucha presión -desligado de problemas motores finos-, ello significa que tal persona tiene un carácter fuerte, presencia y vitalidad. También es decidido y de sangre fría.
Por el contrario, si el lápiz apenas roza la página, la energía no es importante para él.
Veamos otra característica relacionada con la forma. La mujeres, por lo general, tienden a escribir de modo más redondeado que los hombres. Si la letra tiene pocos ángulos, esa persona se adapta de manera fácil, es imaginativa y le agradan los adornos.
La caligrafía con muchos ángulos es típica de aquellos con espíritu crítico y con firmeza de carácter.
Quienes al escribir "se tuercen" hacia arriba son reflejo de ambición, fuerza y poder; son gente animosa, combativa y que no se deja vencer.
Los que dirigen la escritura hacia abajo son pesimistas, individuos que se cansan con facilidad, perezosos.
Estos son solo algunos aspectos muy generales de la grafología pues también están el análisis de firmas, dibujos o números.
Los psicólogos son los que por lo general realizan este tipo de pruebas, no solo para estudiar la personalidad de alguien, sino también para analizar la capacidad de una persona cuando busca trabajo.
Las letras son como el código genético: aunque se parezcan, todas son típicas de cada uno, son una "huella digital" que habla de quiénes somos.