Además de conocer durante su estancia en Madrid la designación de la costarricense Christiana Figueres como responsable de Cambio Climático en Naciones Unidas, Chinchilla alcanzó a presenciar el cierre de negociaciones del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y Centroamérica.
Pero la Cumbre UE-América Latina daba para más. Fue el debut internacional de Chinchilla en su fuero presidencial y, por tanto, la oportunidad de marcar sus propias formas en la relación con otras autoridades, círculos de empresarios y periodistas extranjeros.
El resultado parece ser positivo. Chinchilla proyectó una imagen de mujer simpática, informada, con energía y espontaneidad, a quien le vienen mejor los discursos improvisados y las entrevistas sueltas que los mensajes leídos. La conclusión: lo suyo no son los papeles.
Así lo mostró durante 52 minutos de exposición sobre Costa Rica , en la Casa América. Lo bueno, lo bonito y lo feo quedó manifiesto con soltura, algunas muletillas y la típica “r” costarricense, ante unos 80 empresarios que, al concluir, la aplaudieron con efusividad.
“Me sorprendió mucho. Es muy competente y muy suelta. Me agradó verla dar esa exposición de manera improvisada”, comentó la periodista Carmentxu Marín al acabar de conversar con ella para un espacio de preguntas alternativas en el diario
Su fotógrafo, Bernardo Pérez, estuvo más atento a otros detalles, también ventajosos en política. “Es la presidenta más guapa que he fotografiado. Hoy tenía que escoger entre fotografiar a Lula o a ella, y no me arrepiento”, dijo.
Chinchilla andaba de pelo suelto, bien peinado, con joyería pequeña, tipo precolombina. En las manos bastó una pulsera. Su vestido, fucsia satinado, era una más de las cinco de tonalidades magenta que mostró durante la gira.
Ella dice que tanto vestido rojo fue casualidad, pero el resultado fue positivo en las fotografías “de familia” en la Cumbre, en medio de tanto hombre de traje oscuro.
Al acabar cada actividad, los del protocolo sufrían. A ella le cuesta decir “no” a quien le pide una foto, un saludo, un minuto y hasta una entrevista de pasillo, aunque camina más rápido que los demás.
“Ella tiene una imagen muy agradable, con mucha energía y simpática, pero en este caso conviene decir que ella es el tipo de mujer que le va mejor cuando habla. Dice cosas inteligentes, de persona informada, de manera moderada y respetuosa”, opinó Sergio Navas, director de la Cámara de Exportadores y miembro de la delegación que acompañó a Chinchilla.
“Don Óscar (Arias, expresidente) era una figura más solemne; ella es como más cercana”, agregó Navas, consciente de que las formas son contenido en la política.
Así se le vio en la media hora de entrevista en directo ese miércoles en el canal CNN, con un famoso entrevistador llamado Antonio San José, quien llevó la conversación por lo serio y lo trivial, lo costarricense y lo global, sin dejar perdida a Chinchilla.
La Presidenta se rió, habló de futbol, mencionó cifras de exportaciones, bromeó, dejó ver sus “e” repetidas y reaccionó bien incluso cuando no tenía respuesta.
¿Cuántos costarricenses viven en España?”, le preguntó el periodista. Ella admitió desconocer la cifra y de inmediato miró directo a la cámara y reaccionó: “Pero aprovecho para enviar por este canal un saludo a todos”.